La cultura de Chavín 1

Los templos de Chavín son grandes moles compactas de piedra cortada y barro, atravesadas por galerías interiores dispuestas a diferentes niveles. Exteriormente, El Castillo tiene un zócalo de piedra labrada y los muros muestran grandes cabezas de piedra introducidas mediante una espiga.

Estas cabezas se denominan «cabezas clavas». El acceso tiene una hermosa portada que consta de jambas de piedra y dos columnas cilindricas que flanquean el vano. Miden 2,30 m de altura por 90 cm de diámetro. Su decoración incisa muestra figuras aladas antropomorfas con pico de ave y colmillos.

La escultura de Chavín viene determinada por varias estelas, la principal de las cuales es El Lanzón, que se encuentra in situ. Es un monolito de 4,35 m de altura que tiene forma de lanza y que está enclavado en las galerías interiores del templo viejo. Representa una figura humana con caracteres felinos; su cabellera está formada por serpientes. Otra estela importante es la llamada Raimondi, en honor a su descubridor.

Cronológicamente se la considera posterior a El Lanzón, pero iconográficamente es muy importante. Representa también una divinidad antropomorfa con caracteres felinos. Está de pie, en posición frontal, sosteniendo báculos en las manos. Un gran tocado de plumería la corona. La última gran pieza escultórica es el llamado Obelisco; en esta estela se han reunido representaciones antropomorfas, tales como felinos, cóndores y serpientes, con un tratamiento estético logrado mediante fuertes incisiones en la piedra. Pocas estelas precolombinas producen un impacto tan definitivo como estas tres de Chavín.

Las cabezas clavas, todas removidas de su sitio, excepto una, son tridimensionales y no planas como las estelas, pero mantienen ese carácter felínico típico de toda la cultura de Chavín. En su mayoría estas cabezas son antropomorfas.

El estilo chavinoide salió de Chavín de Huantar, extendiéndose hasta la costa, de modo que cubrió «un horizonte», pudiendo decirse de él que es el primer gran complejo cultural peruano que se conoce. Conjuntos de estilo chavinoide son los de Cerro Blanco, en Nepeña, Puncuríy el grupo de Casma, todos ellos en la costa; en la sierra está Cuntur Huasi, importante por sus esculturas en piedra.

Cerro Blanco es un montículo de unos 15 m de altura, formado por adobes cónicos y piedras. Sobre la plataforma hay varios recintos decorados al estilo chavinoide. Los relieves son de barro. Puncurí consiste en una plataforma hecha también de adobes cónicos. Tiene una gran escultura de barro en forma de felino.

En el valle de Casma hay varios centros comerciales, siendo el más importante el de Moxeque, que consiste en una pirámide de 30 m de altura; el edificio principal tiene nichos que contienen esculturas policromadas de barro. Los colores usados son rojo, azul, blanco, negro y verde esmeralda. Las figuras, estilísticamente chavinoides, son antropomorfas.
Cerro Sechín es un conjunto ceremonial costero relacionado también con Chavín. En este centro comercial se ve un muro formado por monolitos de piedra decorados en una de sus caras con figuras incisas. Son representaciones antropomorfas, muy realistas, que recuerdan el estilo de los relieves de Monte Albán (México).

historia del arte

Vasija con rostro de puma (Colección privada). Las decoraciones zoomórficas son típicas de la cultura Chavín, como demuestra esta cerámica del año 90 d.C. El jaguar y demás representaciones felinas son muy habituales entre las tribus de América del Sur. Los cazadores que sobrevivían a las heridas ocasionadas por los zarpazos de un jaguar eran ascendidos a la categoría de chamanes, y se les atribuía el poder de metamorfosearse en dicho animal.

Volver a Arte de las culturas de los Andes