Historia del Arte

Lambayeque, la cultura del “ojo alado”

Los cronistas españoles del siglo XVI atribuían la fundación de la cultura lambayeque a un mito que recogieron a su paso por esta región de la costa norte de Perú. Cieza de León, Francisco de Jerez y Miguel Cabello sostuvieron que un rey llamado Naymlap desembarcó en la costa peruana y fundó una cultura que contó con una dinastía de más de una decena de reyes.

La representación antropo-ornitomorfa de este rey lo muestra con unos ojos “almendrados”, rasgados, y con alas que nacen de sus hombros. Esta utilización del “ojo alado” servía para indicar el rango divino de quienes se retrataba. No sólo era usado en representaciones de humanos, sino de animales, olas, colinas y demás accidentes geográficos, y estas representaciones se las podía encontrar en huesos, calabazas, metales o madera.

Distintos arqueólogos realizaron investigaciones de esta cultura, que se desarrolló a lo largo de casi doscientos kilómetros de región costera. Sus asentamientos solían estar ubicados en colinas y dunas de manera que dejaban libres los escasos campos cultivables. Durante mucho tiempo se confundió a la cultura Lambayeque con la cultura chimú por el parecido color negro de sus respectivas cerámicas.

No sería hasta 1948 en que se establece la idiosincracia de esta cultura y recibe el nombre de Cultura Lambayeque. Compartía con el resto de culturas preincaicas el desarrollo de complejos sistemas de regadío, pero sobresalía en las técnicas metalúrgicas, con una orfebrería refinada que trabajaba indistintamente en plata, oro y cobre. Desarrollaron un notable arte de la pesca y la navegación, razón por la que se reforzó su mítica fundación a partir de aquel rey Naymlap llegado del mar.

Lo cierto es que sus progresos en el arte de la navegación facilitaron el contacto e intercambio comercial con otras culturas de la costa peruana. Las huacas o pirámides truncadas de la cultura lambayeque son las más grandes del Perú y su finalidad no era exclusivamente ritual sino que también estaban destinadas a uso doméstico, ya que contaba con depósito, cocina e incluso corrales.

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Rey Naymlap (Museum für Vólkerkunde, Berlín). Se cuenta que este mítico soberano llegó hasta Perú desde el mar acompañado por un innumerable séquito y envuelto en una música atronadora de trompas hechas con conchas marinas, de una intensa e insoportable sonoridad. La corona con forma de cola de pavo real abierta denota la alta posición social de este rey esculpido en la empuñadura de oro de un cuchillo ceremonial hallado en Lambayeque.

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