El Imperio Hitita

Durante los siglos XVI y XV a.C., los hititas constituyeron uno de los tres estados más importantes del Próximo Oriente. Y durante el siglo XIII compartieron con Egipto la hegemonía del mundo oriental y crearon una civilización de una gran originalidad.

El arte hitita alcanza su apogeo durante el Imperio. La escultura monumental y la arquitectura empiezan a florecer en este momento. El arte se ve reflejado en la construcción de templos y palacios. Los hititas crearon la mejor arquitectura militar de Oriente. Su sistema de obras ofensivas a la vez que defensivas heredada del Antiguo Reino aboca a un tipo excepcional de fortificaciones en la época del Imperio. Los impresionantes muros ciclópeos de Hattusa y de Alaca Hóyük presuponen un alto nivel técnico. Los hititas fueron maestros en el arte de crear recintos estratégicos en terrenos extraordinariamente difíciles y construyeron obras tanto ofensivas como defensivas, tal como demuestran las murallas de Hattusa.

Durante la excavación de esta ciudad se descubrieron seis templos, que, por sus dimensiones y por su técnica arquitectónica, se hallan entre las mejores realizaciones del II milenio. El más grande es el dedicado al dios de la Tempestad y a su esposa, la diosa del Sol, que se conserva bastante bien y ofrece una viva impresión de su época. El conjunto consta de un templo de planta rectangular con un patio interior, con nueve departamentos, donde se ubicaba el lugar del culto con las estatuas del dios de la Tempestad y la diosa solar Arinna, y un conjunto de almacenes. En total medía 160 metros de longitud por 135 de ancho.

La característica principal de la arquitectura hitita es la planta totalmente asimétrica. Los hititas utilizaron pilares cuadrados como soportes y no utilizaron columnas ni capiteles. Las grandes ventanas, abiertas no sólo al patio sino al exterior, son también un elemento estructural característico.

Las estatuas de las divinidades se colocaban en una pared de la habitación y recibían la luz por tres lados. Este deseo de luz lleva a pensar que el culto religioso hitita tenía lugar principalmente al aire libre, como era costumbre en el santuario deYazilikaya. Es de lamentar que las estatuas de culto no hayan sobrevivido. Pero sí un gran número de magníficos relieves se han conservado en las paredes rocosas de Yazilikaya, el santuario sagrado situado a poco más de un kilómetro al noreste de Hatrusa y visible desde su acrópolis.

La gran galería a cielo abierto, con relieves representando divinidades masculinas y femeninas, forma un santuario del templo adyacente cuyas bases de fundación han sido descubiertas. Mientras que, en Hattusa, los ritos religiosos se realizaban en habitaciones cerradas delante de una estatua de culto, en Yazilikaya se desarrollaban al aire libre delante de los relieves de las divinidades. Estos relieves representan el panteón hitita. La cámara lateral estaba reservada al culto real y a la estatua del rey Tudhaliya IV. Los relieves existentes en la cámara representan a este rey abrazando al dios Sharruma, al dios-espada y a una procesión de otros doce dioses.

Los leones de la puerta del mismo nombre de Bogázkoy y las Esfinges de Alaca Hoyük se encuentran situadas en su original emplazamiento. Las Esfinges de Bogázkoy se conservan, en cambio, en los museos de Berlín y de Estambul. El Museo de Ankara posee el relieve de un dios procedente de la jamba de la puerta real de Hattusa y los ortostatos que revestían la base de la Puerta de las Esfinges de Alaca Hoyük. La iconografía de los relieves hititas indica que los escultores trabajaban según unas reglas impuestas. No solamente los detalles concernientes a los peinados y a los vestidos de los personajes, sino también el modelado de los miembros, siguen invariablemente un esquema preestablecido.

Los rasgos de la cara, ojos, cejas, boca, orejas, eran siempre modelados de la misma forma. Una característica de la representación del hombre hitita es que éste llevaba siempre un pendiente, a veces, barba, pero nunca bigote. La posición de los brazos es siempre similar, tanto si el personaje sostiene o no alguna cosa. En las representaciones de los hombres, el brazo más próximo al espectador está doblado en ángulo agudo y pegado al cuerpo, mientras que el otro brazo se coloca extendido hacia adelante y ligeramente flexionado. En las representaciones femeninas, los dos brazos se mantienen extendidos y ligeramente doblados.

arte hitita

Sello hitita (Musée du Louvre, París). A la izquierda aparece el sello cilindrico de hematina y, a la derecha, se ve el resultado de la utilización del sello sobre una tablilla de arcilla: una escena de celebración religiosa entre dos cenefas decorativas.

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