La técnica de la cerámica (I)

Ghana es una de las regiones productoras de cerámica, que destaca tanto por lo que se refiere a su producción ritual, como a sus esculturas y otras piezas de uso doméstico.

En esta región, las mujeres tenían prohibido realizar piezas cerámicas con formas antropomórficas o zoomorfas. De su elaboración y también de la ornamentación se ocupaban, entonces, los hombres. La leyenda cuenta que una mujer, después de haber modelado este tipo de obras, se quedó estéril, al haber confundido su rol de madre con el de alfarera.

Los pueblos ashanti de Ghana se revelan como unos de los creadores más interesantes, expertos en la confección de los denominados abusua kuruma.

El ténnino kuruwa signiáca utensilio para líquidos, elaborado por un hombre, y abusua quiere decir familia, o clan. Estos recipientes farniliares, tienen una Eundonalidad ritual, ya que son usados durante las ceremonias que siguen a los entierros, para albergar los cabellos de los familiares vivos, y ser enterrados con sus restos, así como con otros objetos de características semejantes.

Por otra parte, los ashanti son también especialistas en la realización de mogye-mogye, o «mandibulas», un receptáculo destinado a contener el vino usado en ciertas ceremonias de libación tribales. Este tipo de trabajos es especialmente bello y ornamental, siendo muy apreciado en la actualidad por los coleccionistas.

La región central del continente africano, especialmente la actual República del Congo, es así mismo una de las zonas más interesantes por lo que respecta a la producción cerámica. Se trata de un área especialmente rica a nivel tipológico, como también lo es el noreste de África, cuyas piezas de uso doméstico destacan de entre el resto por su sencillez y delicadeza. Burundi es igualmente un país con una rica herencia cerámica, cuyo ejemplo más representativo podrían ser los utensilios en forma de pequeñas calabazas, tan sugestivas y sofisticadas que se han llegado a comparar con objetos decorativos japoneses.

El caso de Uganda es especial, ya que en este país se han hallado un tipo de representaciones atípicas, sin parangón en el resto del continente. En el yacimiento de Luzira Hill, no muy lejos del Lago Victoria, se descubrió una serie de cabezas y torsos en terracota, de pequeño formato y de características formales muy peculiares. Aunque no se conoce todavía la fecha exacta de su realización, se cree que fueron elaboradas hace más de 400 años.

Sin seguir criterios naturalistas, estas figuras de proporciones aleatorias transmiten, sin embargo, una gran fuerza expresiva.

Nigeria es otra de las zonas más interesantes por lo que se refiere a sus producciones cerámicas antiguas. La cultura yoruba, presente en la parte occidental del país, es conocida por haber fabricado recipientes para el culto a los dioses. Éstos se hallan en su mayoría bellamente ornamentados, sobre todo en el extremo suroeste de la región, cerca de la frontera de Benin. A diferencia de los ashanti, en los yoruba era la mujer quien modelaba la cerámica, y el hombre se dedicaba a las obras que requerían el trabajo con bronce fundido.

Los igbo, también pertenecientes a la actual Nigeria, conservan una tradición cerámica excepcionalmente variada, semejante a la de los pueblos del Congo. Sus piezas, de formas, colores, texturas y estilos muy diversos, se cuentan entre las más famosas de África, destacando entre ellas las concebidas para el culto a los antepasados.

Finalmente, cabe poner de relieve las piezas cerámicas de la Kabilia argelina. Los kabilios, pueblo de agricultores y reputados joyeros, son también famosos por sus producciones en cerámica, y especialmente por las decoraciones geométricas de sus piezas.

La tradición cerámica kabilia es muy antigua, de hecho, se tiene constancia de la existencia de piezas fechadas en el siglo VII a.C. Sus influencias son variadas, pero residen sobre todo en los estilos neolíticos de las costas mediterráneas. Sin embargo, la rica tradición kabilia parece estar despareciendo debido a las presiones de la industrialización y al peso de la religión monoteísta.

arte africano

Figuritas Matakam (Colección privada). Estas dos vasijas huecas de terracota representan a un hombre y una mujer exageradamente caracterizados por sus atributos sexuales. La cultura matakam, de la que se conservan algunos vestigios tribales en las montañas de Camerún, sufre en la actualidad una progresiva extinción de sus tradiciones debido a la tremenda expansión de la civilización occidental. Anclada en las costumbres del neolítico, el estilo de vida Matakam se ha mantenido aislado del contacto del hombre blanco hasta los albores del siglo XX.

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