Nueva Guinea (I)

En el interior de estas casas se disponen plataformas para dormir, se conservan los objetos rituales, tales como máscaras, postes conmemorativos, sitiales para los jefes, escudos y armas para la guerra, zumbadores, placas para los espíritus, tallas para el culto a los antepasados, postes totémicos, grandes tambores de señales, y flautas y tambores para acompañar las danzas.

En ciertos casos, todos los elementos susfentantes de estas grandes construcciones están cubiertos de motivos tallados: los grandes troncos que a modo de columnas sostienen el techo, las vigas, las escaleras, etc.

Los motivos suelen ser antropomorfos y zoomorfos, muchas veces de carácter totémico; los diseños se incurvan y entrelazan, ofreciendo imaginativas composiciones, pero siempre dentro de una ordenación dispuesta a ambos lados de un eje de simetría.

La escultura exenta presenta una amplia tipología, con numerosas variaciones estilísticas en las distintas regiones de la enorme isla. Se la utiliza especialmente para el culto a los antepasados. Y suele consistir en una representación antropomorfa, bastante rígida e inexpresiva, pero con una sorprendente variedad de estilos de decoración.

Esto es especialmente evidente en las creaciones de las tribus que habitan en la cuenca de1 río Sepik, cuyas tallas pueden tener cuerpos, brazos y piernas rígidas como palos, pero en cambio las cabezas poseen gran personalidad con sus caras ovaladas, gran nariz aguileña, de aletas dilatadas de forma oval, y ojos pequeños, a veces subrayados por incrustaciones de conchas que forman círculos concéntricos.

Algunas etnias decoran estas figuras con motivos en espiral o en óvalos concéntricos, en colores blanco, negro y ocre sobre fondo oscuro, mientras que otros pueblos pintan sus figuras con motivos en diente de lobo de vivos tonos blancos, rojos, negros, ocre, e incluso verdes.

Otros curiosos objetos en los que aparecen figuras o cabezas exentas son los ganchos, o perchas, que se suspenden del techo de las cabañas para mantener colgadas de ellos las bolsas que contienen los alimentos, de modo que los reptiles o los roedores no puedan alcanzarlos. En toda la isla se tallan estas perchas en las que la creatividad de los indígenas se expresa con total libertad. A veces, son figuras masculinas perfectamente proporcionadas, otras, grandes rostros ovalados, con pequeños cuerpos que se apoyan sobre una pieza en forma de media luna, cuyos extremos sirven de ganchos.

Entre las máscaras de madera son frecuentes las que representan una cabeza entera, o bien un rostro muy alargado y oval, en la que una larguísima nariz se incurva hasta enlazar con la barbilla; también hay máscaras en forma de figura completa que, formando óvalos concéntricos, van enlazando la nariz con el mentón; otro apéndice, surgido también de la nariz, se enlaza con el ombligo, y un tercero con el pene.

Tanto las etnias que viven en la costa como las que habitan a lo largo de los ríos construyen esbeltas canoas, muy marineras gracias al uso de balancines a modo de flotadores. Estas canoas, construidas vaciando los enormes troncos de los árboles tropicales, llevan motivos decorativos en relieve adornando las bordas. Pero lo más destacable son las bellísimas tallas que decoran la proa y la popa; generalmente tienen forma de cocodrilo o de cabeza de estos saurios, pero fecuentemente dicho motivo se multiplica y, sobre la cabeza del cocodrilo, se superpone un pájaro de gran pico, del que puede surgir la cabeza de un cerdo salvaje o una figura humana.

También se decoran con figuras de bulto las larguísimas flautas ceremoniales, los propulsores, los recipientes para la cal que se toma para mascar el betel y otros muchos objetos. En cuanto al relieve, puede decirse que su presen-cia es constante en la decoración: taburetes, bateas para la comida, tambores, etc. Son especialmente hermosos los diseños tallados sobre grandes tablas planas, de forma oblonga, que evocan a los espíritus de los difuntos. Los relieves son poco profundos, se difuminan suavemente, y el colorido subraya su misteriosa y mágica utilización.
Los hombres de Nueva Guinea tallan también el hueso, con el que fabrican cuchillos, leznas y agujas, también tallan la concha, especialmente para hacer adornos, collares y pectorales.

Una buena parte de los objetos de cestería, corteza y madera llevan otros materiales incrustados, sobre todo conchas talladas y pulimentadas, cauríes, trozos de caracol marino, simientes, frutos, flores o plumas de colores muy llamativos. Es muy frecuente la utilización de grandes y retorcidos colmillos de cerdo salvaje, así como de tufos de rafia, y de botones y espejitos de procedencia occidental, con lo cual consiguen efectos sorprendentes de colorido y movimiento.
arte de nueva guinea
Decoración interior de una Casa Tambarán (región del Sepik, Nueva Guinea). El interior de las casas de iniciación ritual de los papua es el lugar sagrado por excelencia de la estrecha implicación de la ornamentación y la ceremonia religiosa. El espacio resguarda los objetos secretos y sagrados de los clanes que ofician los ritos, y en sus paredes, vigas y soportes se cuelgan innumerables cortezas pintadas con símbolos masculinos relacionados con la guerra y el cultivo del ñame y otros femeninos que hacen referencia al cuidado del hogar, la fertilidad, la crianza y la creación artística.

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