Historia del Arte

La cerámica y otras artes

Mientras la escultura iba avanzando en la formación de los tipos, la pintura, más lentamente, iba también familiarizándose con la técnica. Por las descripciones, sobre todo las efectuadas por Pausanias, se comprende que los frescos monumentales de esta época debían de formar fajas superpuestas con las escenas de los temas que también se encuentran asimismo en la estatuaria: combates con gigantes o amazonas, guerra de Troya, trabajos de Hércules, etc. Aparecen también en los vasos pintados del mismo período, divididos en zonas horizontales con escenas; así estaba decorada con infinidad de asuntos una caja de marfil con relieves que Pausanias vio en Olimpia y describe prolijamente. La pared está dividida ingenuamente en zonas, con los asuntos sin interrupción unos a continuación de otros. Los fondos de las paredes eran claros, y las figuras destacaban por oscuro.

La cerámica griega de los siglos VI y V a.C. da idea de cómo serían las composiciones pictóricas de esta época; su color es siempre el del fondo, terroso, y se siluetan las figuras con esmalte negro. Una serie de sarcófagos de tierra cocida pintada, descubiertos en Clazomene, muestran algo de la gama o tonalidades que podían usar los pintores de frescos, porque en ellos la decoración no se reduce al negro y rojo, como en la cerámica, sino que algunas figuras son de color. Dan idea de la especial belleza que se podía obtener en los frescos de siluetas oscuras algunas estelas de colores claros, con manchas uniformes, que tienen acaso mayor interés que otras obras más perfectas.

En los vasos es muy ingeniosa la manera de expresar el sexo femenino de las figuras, pintando las carnes de esmalte blanco. Pero todo lo que es decoración, se destaca del color de tierra del fondo con un simple barniz negro. Los pliegues y detalles de la forma se marcan con buril. Son conocidos algunos nombres de pintores, ya de esta época arcaica, que firmaban sus vasos, como Exequias, Nearcos, Clitias y otros. En el vaso Frangois, hallado en Chiusi, en la Italia Central, y al que se ha dado el nombre de su restaurador, Alejandro François, la firma del pintor Clitias aparece junto con la del alfarero Ergótimo. Ambos, pintor y alfarero, debían de formar una compañía cuyos vasos, como se ve, se exportaban hasta Etruria.

Las pinturas de los vasos griegos han conservado mucha información de la vida griega. Algunas escenas que decoran la panza de los vasos son verdaderas ilustraciones de leyendas heroicas; otras reproducen en escala menor grandes frescos hoy desaparecidos; unos vasos tienen alusiones a personajes históricos -pues fueron dedicados con una inscripción-; otros proporcionan casi una discreta visión de lo que ocurría en el interior del gineceo al vestirse o bañarse las muchachas, o permiten seguirlas camino de la fuente, cuando iban a ella con ánforas a buscar el agua con que tenía que lavarse la desposada. Muchas de estas vasijas están decoradas con asuntos atléticos.

La orfebrería griega de este período no permite adivinar una uniformidad de estilo, a juzgar por los ejemplares de joyas que han llegado hasta hoy. En cuanto a las labores de repujado metálico se cuenta, desde la fecha de su descubrimiento en 1953, con un ejemplar de importancia extraordinaria. Se trata de una gran crátera de bronce que fue hallada en el pueblo francés de Vix, a cinco kilómetros de Chatillon-sur-Seine (departamento de Côte d’Or), en el ajuar contenido en la sepultura de una princesa celta. Es un gran vaso de bronce repujado y con adornos cincelados de factura ática. Mide metro y medio de altura y se asienta sobre un elegante pie y tanto por la forma de éste como por la de sus dos verticales asas, recuerda la crátera cerámica llamada . En el friso que corre alrededor de su cuello (aproximadamente 15 centímetros de alto), hay una delicadísima figuración que representa un desfile de guerreros áticos en carros y a pie.
Es una pieza de hacia el año 500 a.C, y su tapadera consiste en una especie de brasero de dos asas con un omphalos central coronado por una figurita femenina recubierta con manto, y de factura muy arcaizante, si no es etrusca.
La dependencia en esta época entre las formas de los objetos de platería con respecto a las de cerámica queda plenamente confirmada gracias a este objeto, que demuestra la expansión que habían alcanzado entonces estas obras griegas por todos los países del Occidente de Europa.

arte griego

Ánfora panatenaica (Museo Británico, Londres). Detalle de la pintura que muestra una cuadriga corriendo una carrera. El ritmo alineado de las patas de los caballos y la figura del cochero sobre las riendas dan una imagen de hermoso dinamismo.

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