Historia del Arte

Mirón y Policleto (I)

Sin embargo, el Doríforo conserva todavía ciertos resabios de arcaísmo, ya que está tallado con rudeza, los pectorales son planos, y las líneas de la cintura y la cadera aparecen fuertemente marcadas. Su movimiento es también acompasado: mientras una pierna avanza hacia delante, la otra se mantiene atrás en báscula, como los kúroi, o atletas arcaicos de los que se ha hablado en el capítulo anterior; hay una ponderación acaso excesiva y deliberada, pero no es un símbolo o abstracción, puesto que cabe aún dentro de los límites de lo humano. La belleza del Doríforo consiste, no en la expresión, sino en la medida y la proporción.

Además del Canon, creó Policleto otras esculturas de las que han quedado algunas referencias escritas, y de dos de ellas se han conservado hasta hoy varias reproducciones en mármol.Una es el llamado Diadúmeno, o sea «joven ciñendo en su cabeza la venda», figura de atleta más joven que el Doríforo; es todavía un kuros representado en el preciso momento de ceñirse la frente con una cinta, el stéfanos o corona del vencedor de la carrera, que le da categoría de héroe. La actitud es adecuadísima para producir una figura serena, heroica, con los brazos levantados y el cuerpo tranquilo; sin embargo, las piernas todavía se balancean, como si no pudieran resignarse a quedar inmóviles. Existen muchas copias del Diadúmeno de Policleto, pero la venda que sostenía con sus manos no se ha conservado en las copias de mármol; en el bronce debió de resultar muy fácil soldar luego artificialmente las cintas metálicas que completarían el gesto de la figura.

La igualdad de medidas y cierta relación espiritual, que es más que la que resulta sencillamente de ser el Doríforo y el Diadúmeno obras de un mismo artista, hacen pensar en si ambas no podrían ir aparejadas. El Diadúmeno es el retrato heroico de un corredor. ¿No podría revelar el Doríforo el reconocímiento de categoría de héroe en el joven soldado? Antes de las guerras médicas, el soldado muerto en servicio de la patria no tenía más derecho a la inmortalidad que el resto de los humanos. Pero después de Maratón y Salamina las ideas hubieron de experimentar un cambio radical.

Otra estatua de Policleto, de la cual existen varias copias, es una amazona de pie, vestida con una túnica que apenas le cubre el mutilado pecho derecho. Las amazonas son figuras mitológicas algo melancólicas y hasta trágicas; estas bellas jóvenes combatieron siempre heroicamente, pero siempre resultaron vencidas.
La de Policleto tiene uno de los brazos apoyado laxamente en un pilar; el otro brazo, aplicado sobre la cabeza, parece que haga esfuerzos para detener la vida y fijar la sensación en la mente, la cual percibe que se escapa ligera. Existen otras estatuas de las amazonas de pie en las que se ha creído distinguir las esculturas que, en competencia para el templo de Éfeso, hicieron Policleto, Fidias y Crésilas. El tipo de Policleto puede distinguirse fácilmente por la simetría o ponderación del gesto y la alternancia de movimientos, tan característica del maestro. Se apoya esta amazona sobre la pierna derecha, lo mismo que el Dorífora y el Diadúmeno; la otra pierna queda libre, en posición de báscula; en cambio, el brazo derecho, que aparece levantado, equilibra el movimiento.

Las amazonas de los maestros que tomaron parte en el concurso de Éfeso son parecidas, lo que corrobora que los griegos tenían poco empeño en salirse de los tipos cuando éstos eran perfectos y tradicionales. La diferencia está en algo sutil que no es intelectual ni técnico, sino artístico. Repitiendo el tipo establecido, consagrado por la tradición, cada versión es un ser moral diferente.
La amazona de Fidias es la más femenina, la de Crésilas se parece mucho a la de Policleto por ser la más viril, pero se apoya en la lanza en lugar de la columna o pedestal. De Crésilas de Sicione es también un busto retrato de Pericles, conservado a través de dos copias romanas, una en el Museo Británico y otra en el Vaticano; quizá sea la testa de una estatua erigida en la Acrópolis.
En contraposición con Crésilas y Fidias representa Policleto la supervivencia dórica de atletismo y severidad. Una escultura suya colosal de Hera, que existía en el templo de Argos, fundida en metales preciosos, se contraponía ya en la antigüedad a las estatuas enormes de Fidias, que erigió en la Acrópolis y en Olimpia figuras admirables de divinidades de tamaño colosal.

Antes de terminar esta sucinta presentación de las obras maestras de la escultura griega entre el arcaísmo y el clasicismo hay que hacer una imprescindible advertencia. Exceptuando el Auriga de Delfos, el Zeus o Poseidón hallado cerca del cabo Artemision, los mármoles de los frontones de Egina y de Olímpia, el friso del tesoro de los sifnios y algunos relieves aislados, todas las demás esculturas de esta época se las conoce sólo por copias romanas. Algunas deben de ser reproducciones muy exactas, pero no hay que olvidar que la mayoría de los originales eran obras fundidas en bronce y las copias son casi todas en mármol. La desnaturalización de una forma al pasar de una materia a otra es casi tan grave como la que sufre una obra poética al traducirse a otro idioma.

arte griego

(Museo Arqueológico Nacional, Nápoles). Perteneciente a una estatua en mármol, que originalmente portaba un escudo.

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