El apogeo de Lagash (I)

Gudea consolidó las murallas de sus ciudades, reparó y construyó canales, realizó obras de saneamiento y dedicó especial interés a las construcciones religiosas. Templos como el de Eninnu, del dios Ningirsu; el Etarsisir de la diosa Baba; el templo de la diosa Gatumdu y el Ebagara, de Ningirsu, evidencian su actividad. Asimismo, el gran número de estatuas y objetos artísticos que destacan tanto por su calidad plástica como por los materiales en que fueron ejecutados, han demostrado el altísimo nivel cultural y económico que tuvo Lagash a finales del III milenio.

Estas estatuas estuvieron destinadas a templos que se había ordenado edificar o restaurar, y fueron dedicadas a diferentes divinidades. También ordenó esculpir siete estelas para ser colocadas en el Enin-nu de Girsu, riqueza artística a la que se suman infinidad de objetos menores perfectamente trabajados. La actividad literaria de la época quedó reflejada asimismo en textos sobre construcción, estatuas, estelas, himnos y sellos.

La recuperación de más de treinta estatuas personales, relieves, estelas, estatuillas fundacionales, cilindros-sellos, vasijas y otros objetos menores que han permitido por su estilo unitario ser catalogados como de tipo Gudea, han contribuido a su popularidad y sobre todo a la aureola de devoto con la que quiso pasar a la historia.

La trascendencia de Gudea se plasmó en la elevación de tal personaje a la categoría de dios, recibiendo culto en templos y capillas levantados a propósito. Para el pueblo llano, Gudea también fue un personaje popular, dado que algunos textos recogen su nombre adoptado como onomástico por diferentes personas.

Durante su reinado, Lagash vivió su último y gran apogeo.

La ciudad de Lagash se remonta a los orígenes de la civilización mesopotámica y surge por el contacto con el mar a través de la navegación fluvial de poblaciones originariamente agrícolas, a las que se sumaron marinos y artesanos. Es uno de los asentamientos que registran desde más antiguo formas de propiedad individual cuyos detentadores se hacían conocer a través de sellos.

Estos sellos favorecieron el desarrollo de una escritura pictográfica primero y cuneiforme después. Se trata de una sociedad agraria y teocrática, pero con un desarrollo de la propiedad privada, los contratos e incluso hipotecas, lo que habla de avanzados mecanismos institucionales.

Tanto en Lagash como en las demás ciudades, se concebía a los hombres al servicio de los dioses. Esto se expresaba mediante el cuidado de los templos y el culto religioso escrupulosamente regulado por el clero.

Todos los súmenos eran devotos de los mismos dioses pertenecientes al panteón politeísta presidido por Enlil. Pero a su vez existía la figura de un dios protector de cada ciudad que valía como arma ideológica -en el enfrentamiento entre Lagash y Umma-por ejemplo, el favor de Ningirsu, dios de la guerra y protector de Lagash, habría posibilitado la victoria sobre Umma, mientras que desde la óptica de la ciudad derrotada, la lectura del gobernante atribuía la responsabilidad a sus subditos, quienes con su proceder habrían causado el rechazo de su dios protector.

Otros dioses a los que se rindió culto en Lagash fueron: Inanna, diosa de la reproducción y la lucha; Ninkhursag, divinidad agrícola; Gatumdu, diosa de la fecundidad y fertilidad; Nisaba, diosa de la escritura y las actividades intelectuales.

La sociedad se estructuraba en clases: eran libres los dirigentes, sacerdotes y funcionarios, semilibres los que vendían su trabajo y esclavos los prisioneros y condenados. Contaba asimismo con el en -representante de la deidad y responsable de la organización religiosa, así como de la planificación del sistema hidráulico para la mejor explotación de las tierras que administraba el templo-, con el lugal o rey -la más alta autoridad civil-, con el ensi -especie de príncipe equivalente a la categoría de gobernador- y con un ejército cada vez mejor establecido.

Las principales actividades económicas eran la agricultura y la ganadería, acompañadas de la artesanía. El hecho de carecer de algunas materias primas básicas y la posibilidad de comunicación que ofrecían los ríos, promovió el intercambio de productos a cambio de excedentes agrícolas. Lagash importaba sobre todo madera y piedra, ya que por estar asentada sobre una llanura fluvial carecía de estos materiales. Los metales procedían de Asia Menor y el oro de Egipto, que recibía a cambio lana y cereales.

En cuanto a la administración, la jerarquía en base a reyes se instauró como consecuencia de la rivalidad entre ciudades, con una clase dominante representada por sacerdotes y nobles terratenientes. Sin embargo, el constante desarrollo del comercio hizo que la burguesía fuera adquiriendo una importancia cada vez mayor y provocó entre ésta y las clases privilegiadas conflictos sociales que llevaron a una reforma igualitaria, durante el reinado de Urukagina. Se estableció una primera codificación y al triunfo del individualismo jurídico correspondió el advenimiento de un sistema económico liberal.

El desarrollo de la literatura varía según las diferentes etapas. Durante el dinástico arcaico, en Lagash la escritura se centra sobre todo en cuestiones económicas y administrativas. Y es durante el reinado de Gudea de Lagash cuando se componen obras de alta calidad literaria tales como el himno a la construcción de Eninnu, templo del dios Ningirsu. Lo mismo sucede en cuanto a las artes, impulsadas por Gudea mediante construcciones arquitectónicas en honor a dioses y esculturas que constituyen los mejores ejemplares de la estatuaria mesopotámica de todos los tiempos.

arte sumerio


Hombre con las manos entrelazadas (Musée du Louvre, París). Escultura en diorita procedente de Lagash, que representa a un personaje, que parece estar en actitud de orar.

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