Arte prerrománico

Europa asiste, prácticamente desde los primeros tiempos de nuestra era, a una serie de cambios políticos y religiosos que habrán de condicionar decisivamente toda la evolución cultural posterior del continente. De este modo, la Antigüedad clásica vive sus últimas etapas de esplendor y se prepara el camino para la llegada de una nueva concepción del Estado y de la vida: la Edad Media.
Así, se conviene señalar este largo período medieval que se inicia con la caída del Imperio de Occidente, en el año 476, para prolongarse hasta el año 1453, cuando tiene lugar la toma de Constantinopla por parte de los turcos, acto final de la decadencia del Imperio Bizantino, legítimo heredero del esplendor de Roma.
Como se tendrá ocasión de comprobar a lo largo del presente capítulo, el arte prerrománico, es decir, aquel que se produce entre los siglos VI y XI, es una amalgama de estilos artísticos generados por los diferentes pueblos que en este citado período histórico habitaban la Europa occidental. De este modo, no debe sorprender la falta de unidad artística que, como se verá, caracteriza el amplio mosaico artístico de, entre otros pueblos, bárbaros, francos y visigodos.
El arte mueble de los pueblos bárbaros
La arquitectura
El arte bajo el dominio visigodo
El reino de Asturias
El mozarabismo
Las creaciones del monaquismo irlandés
Cultura y arte de los vikingos
Renacimiento carolingio
La arquitectura lombarda
Las artes suntuarias
La monarquía visigoda
Sinagoga de Santa María la Blanca
San Patricio y el catolicismo en Irlanda
El monasterio de Saint-Gall

Relicario de Teodorico (Tesoro de la Catedral, Monza). Este cofre enjoyado, perteneciente presuntamente al rey ostrogodo Teodorico el Grande, presenta una trabajada filigrana con engastes de gemas y granates y está chapado en oro por la parte externa. Toda la orfebrería cristiana occidental estaría influida por el arte bizantino de metal, que sería imitado durante el románico.

Relicario de Teodorico (Tesoro de la Catedral, Monza). Este cofre enjoyado, perteneciente presuntamente al rey ostrogodo Teodorico el Grande, presenta una trabajada filigrana con engastes de gemas y granates y está chapado en oro por la parte externa. Toda la orfebrería cristiana occidental estaría influida por el arte bizantino de metal, que sería imitado durante el románico.

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