Cultura y arte de los vikingos (I)

Los jefes de estas huestes de piratas de Suecia y Noruega solían hacerse enterrar en su barco, junto con sus mujeres, armas y preseas.

Esta bárbara y fastuosa costumbre ha permitido conocer con detalle, no sólo el ajuar de estos caudillos, sino las características del arte suntuario escandinavo en los períodos de su mayor esplendor (navíos enterrados de Valdsgárde y Vendel, en Suecia).

Pero el hallazgo más importante lo constituye una sepultura femenina (de una reina llamada Asa) en Oseberg (distrito de Vestford, Noruega), que data de hacia el año 850 y fue descubierta en 1904.

Los ejemplares procedentes de esta tumba se conservan en el Museo de la Universidad de Oslo; entre ellos destaca un esquife primorosamente construido, cuya proa, de perfil serpenteante, remata en espiral.

Resigue toda la quilla y proa del navío una cenefa tallada en relieve, cuyo tema es un enlace de monstruos estilizados con elegante regularidad. Estas mismas características presentan varios cetros o instrumentos rituales que figuran cabezas y cuellos de un oso con las fauces abiertas y de dos mastines. Forman el cuello del primer ejemplar (el más decorado) medallones con estilización de aves, y estos mismos temas se desarrollan y combinan para formar la cabeza de la fiera, denotando un dominio de la concepción ornamental y del ritmo raramente conseguido en obras de esta clase.

La característica predominante del estilo de los navíos enterrados en Vendel y en Oseberg es el entrelazo, tema decorativo que no es propiamente escandinavo sino celta (y particularmente irlandés), pero del que los vikingos sacaron gran partido en sus trabajos sobre madera (lechos, carros, trineos, bastones de mando). En Oseberg, además, se pueden identificar conocidos mitos escandinavos como el héroe Gunnar en el foso de las víboras y otras escenas de más difícil interpretación.

Esa ornamentación por finos roleos enlazados, formando combinaciones de talla primorosa, también se usó en la decoración arquitectónica y perduró largamente, hasta la introducción del estilo románico, en el siglo XII, después de la cristianización de aquellos países nórdicos.

Un buen ejemplar, que demuestra las posibilidades de las antiguas tradiciones autóctonas, es, en Noruega, la iglesia de Urnes, íntegramente construida en madera, entre 1060 y 1080, con sus portales decorados con aquel adorno y estructura piramidal de torre de pagoda, con superposición de tejadillos, detalles que le dan un extraño aspecto oriental.

Esta misma superestructura aparece en otras iglesias rústicas noruegas entre las que se cita siempre la de Borgund (de hacia 1150), ejemplo clásico de las stavkirker o «iglesias de madera».
arte vikingo
En la imagen: Mascarón con cabeza de animal. Extraído de un barco hundido en las costas noruegas de Oseberg, este mascarón de madera de medio metro exhibe un precioso trabajo decorativo y ejemplifica el gusto vikingo por los seres mitológicos con función protectora.

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