Introducción al arte románico (I)

La mayor parte de los edificios que se conservan de esta época son iglesias. Tienen una planta bastante fija que recuerda la de las antiguas basílicas con tres naves longitudinales y una sola nave transversal.

Las naves longitudinales se continúan a veces más allá del crucero, por detrás del ábside mayor, formando la girola o deambulatorio donde se abren también capillas. La girola es más frecuente en los monumentos de la última época del período, que construyeron los monjes de Cluny, pero se ensayó también su construcción en edificios anteriores.

El poco respeto o la ignorancia de las proporciones de los órdenes antiguos dio gran libertad a los constructores; no tuvieron que sujetarse a medidas determinadas para las columnas y pilares, y las iglesias se levantan sin más límites en su altura que los que exige la estabilidad del edificio. Cuando se emplean aún columnas cilíndricas o poligonales, están talladas en sillares pequeños, como todo el resto de la construcción, a diferencia de los edificios que construyeron los pueblos bárbaros en los tiempos anteriores, para los cuales se utilizaban fustes de una sola pieza, muchas veces arrancados de los edificios romanos.

Los capiteles románicos son variadísimos; el tipo más sencillo es el del mismo cubo de piedra, un poco redondeado en su parte inferior para enlazar con la sección circular de la columna o pilastra. Pero, por lo común, estos capiteles están decorados con hojas, que son una transformación de las de los capiteles corintios, o con entrelazados, que son recuerdo de los temas geométricos del arte prerrománico irlandés y de su difusión durante el período carolingio, o en otras regiones son un reflejo de influencia musulmana.

Otros motivos favoritos de los escultores románicos de capiteles son las figuras de animales estilizados: leones, pavos, grifos, introducidos por la observación de las telas, marfiles y armas importados de Oriente. Hay, por fin, en los capiteles románicos, series de representaciones del Antiguo y Nuevo Testamento, de las labores del campo, de las artes e industrias, temas que constituyen una verdadera enciclopedia plástica de la vida medieval.

La basa de la columna acostumbra ser una simple imitación de la basa ática antigua, pero es muy común que en los ángulos, entre las molduras circulares y el plinto cuadrado, haya motivos de escultura, como pequeñas hojas o animales estilizados. Este recurso ornamental para enlazar el círculo con el cuadrado estaba ya en uso en la antigüedad clásica, como se puede ver en las columnas romanas de Pozzuoli y en el foro de Pompeya.

Los arquitrabes desaparecen generalmente en las construcciones románicas. Por lo común, encima del capitel o en el arranque de la bóveda corre una simple moldura o ábaco, a veces decorado con figuras y relieves vegetales. Al exterior, fajas de molduras elementales terminan el muro del edificio; frecuentemente hay en lo alto arcuaciones ciegas que sostienen ménsulas que rematan las paredes de la fachada.

Así se forma una zona horizontal de ornamentación arquitectónica sobre la que se apoyan las primeras tejas de la cubierta. Los contrafuertes de las bóvedas son principalmente interiores, formando pilastras que sirven de apoyo a los arcos torales, pero a veces en las fachadas se acusan también las costillas de la bóveda de la nave con contrafuertes poco desarrollados. Muchas de las iglesias románicas son monacales, y como los monjes entraban en el coro de la iglesia desde el convento, esto hace que las fachadas tengan poca importancia. Contrasta su austeridad monástica con el valor extraordinario que adquieren más tarde las fachadas en las catedrales góticas episcopales, enriquecidas con portales animados por multitud de estatuas y relieves.

La iluminación de las iglesias románicas es muy variada. Algunas, las que tienen la nave central más alta que las dos laterales, se iluminan, como las basílicas antiguas, por ventanas que se abren en el espacio libre del muro, entre las alturas de las naves; otras reciben la luz sólo por la torre central del crucero y por el rosetón circular de la fachada. Muchas de estas iglesias están orientadas como las primitivas basílicas cristianas; si es posible, se conserva la tradición de construir las naves de las iglesias en sentido de Este a Oeste. El claustro suele estar adosado a la pared del Mediodía, para evitar que en invierno caiga bajo la sombra de la iglesia.

arte románico

Catedral de Notre-Dame du Puy en Alto Loira. Vista parcial de la fachada oeste. Con una antigüedad que se remonta al siglo XII, se hacen notables las reminiscencias moriscas.

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