El reino de Mari

La ciudad de Mari -actualmente Tell Hariri-, situada en el curso del Eufrates medio y cuna de una civilización antiquísima y siempre influida por Sumer, fue fundada a principios del tercer milenio a.C. De los archivos de esta ciudad, se han extraído hasta el momento más de 20.000 tablillas de arcilla, botín cultural incalculable que permite tratar, con más o menos propiedad, sobre el período a que éstas se remontan.

Se conoce que en la época dinástica primitiva, Mari fue una importante ciudad-estado y estaba registrada como una de las dinastías reinantes en la Lista de los reyes Súmenos. Según esta lista real, tras la II Dinastía de Ur la soberanía pasó a la ciudad de Adab y, después de la caída de esta última, fue trasladada fuera del tradicional núcleo sumerio. En esta ocasión es cuando se fijó en la ciudad de Mari y, gracias a ello, esta urbe conoció una época de gran esplendor.

Pese a que la lista real está en muy mal estado de conservación en este pasaje y se hace muy dificultoso apreciar claramente lo que en él se indica, se ha descifrado que atribuye seis reyes a esta dinastía pero no se dan a conocer sus nombres, con excepción del primero, Ansud -leído también como Anbu y Ansub-. También se ha constatado que la duración total del reino de Mari fue de ciento treinta y seis años, un período relativamente largo para, por lo menos, poner en marcha numerosas construcciones.

Con respecto al primero de estos reyes no se sabe prácticamente nada aparte de que ocupó el trono durante treinta años. Hasta no hace mucho tiempo se desconocía el nombre del que había sido el primer soberano de la ciudad. Así, el nombre de Ansud fue confirmado hace pocos años, cuando se encontraron dos ladrillos con esta inscripción. Se presume fue el segundo de los reyes fue Lugaltarzi y que reinó durante un período de diecisiete años.

De los otros cuatro la Lista revela sólo los años que duró su gobierno. De todos modos, en los últimos años se han llevado excavaciones que han permitido que salgan a la luz diferentes objetos arqueológicos que, por lo menos, han posibilitado que se esclarezcan algunos aspectos en lo que se refiere a los nombres de los soberanos.

Así, se han descubierto los nombres de otros reyes mariotas cuyo orden cronológico se desconoce. Tal es el caso de Ilshu, que figura en una copa de calcita que al parecer su hijo o hija Ninme-tabare dedicó a una divinidad. También el de Ishqimari -o Lamgi Mari, que significa «rey de Mari», como aparece en la tablilla en la que se indica su nombre-, vicario de Enlil que dedicó su estatuilla de piedra a Inanna, y el de Iku(n)shamash, vicario del mismo dios por cuya vida dedicó su estatuilla a Shamash un tal Arra’il.

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