Historia del Arte

Rembrandt (I)

Los primeros cuadros de Rembrandt agravan el misterio dorado de las pinturas del maestro que eligió. Lastman pintaba el pasado fabuloso con elegancia y precisión. Rembrandt lo reinventa todo con pasión, con violencia. Desea la muerte, la sangre y realizará en grandes formatos este aspecto épico. Contará con todas sus fuerzas la realidad de la Biblia. Vuelto a Leiden, primero con su contemporáneo Jan Lievens y en seguida con el jovencísimo Gerard Dou, instala en un desván un revoltijo de trajes turcos, de cimitarras, de escudos y se pone a dar vida a los personajes de su Oriente particular.

Cuenta la leyenda que estos jóvenes pintores iban al asilo a solicitar a los ancianos que les sirvieran de modelos. Lo cierto es, en todo caso, que el joven Rembrandt a los 19 años estuvo fascinado por la ancianidad. Para él la proximidad de la muerte era igual a la del conocimiento. De ahí sus retratos de ancianos consultando el Libro, sus escenas en las que, en templos de columnas inmensas, de bóvedas insondables como grutas, meditan viejos judíos.
Jóvenes admiradores realizan grabados de sus primeros cuadros y hacen circular de ese modo, por todo el país, un autorretrato en el que se ha representado a sí mismo receloso, con una sombra en la frente, en oposición a todo. Así, pues, comenzó muy joven un análisis de sí mismo que continuará hasta su muerte, a través de unos cincuenta cuadros. Le veremos bajo todas las apariencias: majestuoso, sufrido, consumido, disfrazado. Se pintará también en sus cuadros, representando un papel en las crucifixiones, corriendo, espada en mano, en socorro de su héroe Sansón traidoramente capturado.

A un visitante célebre, el secretario del Estatúder, que le pregunta por qué no va a Italia a estudiar los verdaderos maestros, Rembrandt le da la respuesta oportuna: «Hay suficientes cuadros italianos en los Países Bajos. No es preciso, por tanto, irlos a ver a su terreno».
Rembrandt pinta sin coacción. El cuadro es un tejido de ensayos, de improvisaciones, una pantalla en la que él se proyecta por entero. A Lastman le ha pedido accesorios y nada más: ha olvidado todo de su manera de pintar. En el grabado, en el que se inicia en 1626, es igualmente independiente.
Al cabo de seis años, el grupo se dispersa. Gerard Dou se quedará. Lievens marchará al extranjero. Rembrandt es descubierto por un marchante de Amsterdam y desde entonces toda su vida cambia.
Rembrandt se instala en Amsterdam, en casa de Uylenburgh. Tiene 25 años. Comienza ahora la labor de un marchante de imponer a un artista: hay que entrar en ciertas moradas, figurar en ciertas colecciones, hacer ciertos retratos; en una palabra, despertar el interés de las personalidades que forman la opinión.

Para la formación de un movimiento, Uylenburgh confía a Rembrandt la creación de un taller. En lo que tiene que ver con la vigilancia de los precios, Rembrandt está en buenas manos con Uylenburgh. Asiste a las ventas públicas por cuenta de su marchante, aprende a comprar en su nombre y pronto iniciará para sí mismo una colección de dibujos antiguos.
Además, Uylenburgh tiene buenas relaciones y el joven de Leiden pinta en un año una veintena de retratos. Entre los modelos, la mismísima Amalia de Solms, la esposa del Estatúder. Es el éxito. El jovenzuelo audaz de Leiden se cree capaz de realizar retratos mundanos. Ha elegido su carrera. Cumple, en adelante, su función de artista y va a demostrar de lo que es capaz en el mismo terreno en que se hicieron famosos los antiguos. El primero, ya deslumbrante, es el éxito del encargo que le hace un médico ambicioso que se prepara para una carrera política: el doctor Tulp. Rembrandt va a presentarlo dando su lección de anatomía: haciendo la disección del cadáver de Aris Klindt, granujilla al que acaban de colgar. El cuadro será expuesto permanentemente en los locales del Gremio de Cirujanos.
Hay algo más halagador todavía: el Estatúder le pide que pinte una serie de cuadros sobre el tema de la Pasión, y Rembrandt trabajará en la empresa hasta 1646, a lo largo de trece años.
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Lección de anatomía de Rembrandt (Mauritshuis, La Haya). El famoso cuadro realizado por encargo del doctor Tulp, cuyo retrato aparece dispuesto a hacer la disección de un ajusticiado; de los siete personajes que le acompañan, ninguno es médico. Fue pintado en 1632, año en que tuvo lugar este suceso.

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