Historia del Arte

Catedral de la Seo de Urgel: La compleja articulación de la fachada

También de ascendencia italiana y escaso desarrollo en el ámbito catalán es la compleja articulación muraría de la fachada occidental, flanqueada por dos torres de sección cuadrada que a media altura se vuelven poligonales.

En el cuerpo superior, una galería de arcos ciegos se acomoda al perfil triangular del tejado y sirve de coronamiento a los tres vanos, de medio punto el central y en forma de óculos los laterales, que perforan el paramento.

También es ternaria la estructura del piso intermedio, con tres ventanales de medio punto, y del inferior, donde se abren las puertas de ingreso al recinto con arquivoltas que voltean sobre columnas y capiteles.

Impostas abilletadas, dientes de sierra, sillares en zigzag… completan el rico ornato de este hastial. A ello se añade una menuda decoración escultórica, con predominio de las figuraciones de leones acosando y sometiendo a pecadores, dispuesta a lo largo de los muros en forma de frisos corridos y relieves encastrados. En su labra participaron artesanos del Rosellón, cuya actividad también se rastrea en el claustro.

Rematando el testero se eleva una torre campanario de sección cuadrada, con dos pisos perforados por ventanas, donde se juega con la bicromía de las hiladas de granito gris y rosa. Las almenas son un añadido gratuito de una reciente restauración.

La solidez de los muros confiere al templo cierto aspecto de fortaleza y acentúa el contraste entre su monumentalidad arquitectónica y la austeridad ornamental. Las pequeñas bolas que se aplican a los pilares de las naves, a las columnas que enmarcan el ábside mayor, a las líneas de imposta que separan bóvedas y muros, así como a otros elementos del edificio, contribuyen a otorgarle una apariencia unitaria.

El tipo de aparejo, regular y perfectamente escuadrado, revela los conocimientos de estereotomía de los canteros de la época, así como su extraordinario sentido volumétrico de los diversos elementos que conforman la fábrica catedralicia: el cimborrio, el transepto con sus torres y el presbiterio y hemiciclo que articulan la cabecera.

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