El templo de Amón

El gran Templo de Amón, en Karnak, se caracterizó por su complejidad, pues todos los faraones quisieron dejar su huella en él. Con este fin, cada uno construyó edificios nuevos o destruyó otros que habían sido erigidos por sus predecesores. El templo, iniciado en el Imperio Medio, durante el reinado de Sesostris I, fue transformándose y evolucionando durante más de dos mil años. Una descripción del lugar puede contribuir a ilustrar esta circunstancia.

Un camino de esfinges cricófelas conduce a las majestuosas ruinas del primer pilono, construido por los faraones de la XXX Dinastía o por los primeros Tolomeos: este camino no se concluyó nunca. A continuación, entre el primer y el segundo pilono, se encuentra el primer patio, flanqueado por dos pórticos. A la izquierda se halla el templo de Sethi II, sitio de la barca sagrada. Pasando el segundo pilono, precedido por las colosales estatuas de Ramsés II, se halla el acceso a la gran sala hipóstila.

templo de amon

Las dos hileras centrales del pórtico de entrada al templo fueron construidas por Amenofis III. Más tarde, los Ramésidas llenaron todo el espacio con hileras de columnas adicionales. La sala hipóstila, a continuación, símbolo de la creación del mundo, está considerado uno de los lugares más espléndidos de la arquitectura egipcia. El techo se encontraba sostenido por 134 gigantescas columnas de 15 metros de diámetro cada una, 12 de ellas poseen capiteles papiriformes.

Después del tercer pilono, erigido también por Amenofis III y a poca distancia del cuarto, de Tuthmosis I, hay un patio con cuatro obeliscos, dos de ellos alzados por Tuthmosis I y dos por Tuthmosis III. El espacio entre el cuarto y el quinto pilono, también de Tuthmosis I, constituye la parte más antigua del templo. En este lugar, Tuthmosis III y la reina Hatshepsut añadieron dos obeliscos. Entre el quinto y el sexto pilono, un espacio rectangular permite llegar al emplazamiento original del templo.
El séptimo pilono limita el patio por el sur, flanqueado por un gran estanque artificial, el llamado lago sagrado. Horemheb, tras restablecer el culto a Armón, levantó los pilónos octavo y noveno, para los que reutilizó los materiales de los templos destruidos.

El Templo de Luxor, dedicado a la tríada tebana, destaca por su sencillez. Fue construido durante el gobierno de Amenofis III por su arquitecto Amenhotep y ampliado por Ramsés II, construcción precedida por un pilono y un patio de doble columnata -obra de Ramsés II-. Delante de la entrada se hallaban dos obeliscos y varias estatuas colosales del mismo faraón. Este patio albergaba la sala tripartita, una obra llevada a cabo por Tuthmosis III, que forma parte de la sección más antigua, y se utilizaba para guardar la barca de la tríada tebana.

Atravesando el segundo pilono, obra posterior, concebida por Amenofis III, se accedía a una sala de dos filas de columnas que formaban una pequeña galería de acceso al gran patio rodeado a su vez por una doble columnata. Posteriormente se alcanzaba una sucesión de dos salas hipóstilas, para llegar luego a la capilla de la barca sagrada de Amón. Detrás de esta estancia se encontraba la última sala hipóstila y, finalmente, el santuario con la colosal estatua del dios.

Arte egípcio