Justiniano y Santa Sofía de Constantinopla (I)

Para el sostenimiento del culto se destinó la renta de trescientas propiedades y fincas de los alrededores de la capital, y los sucesores de Justiniano continuaron aumentando todavía pródigamente con nuevos donativos estas rentas considerables. La iglesia se construyó en poco más de cinco años, desde el 532 hasta diciembre del 537, año en que se verificó la dedicación, pero más tarde comenzaron las restauraciones.

Esta velocidad de construcción del mayor templo cristiano del mundo pareció milagrosa a los contemporáneos. Pero tal rapidez era debida a los medios económicos puestos a su disposición y al sistema bizantino de construcción, consistente en alternar hiladas de ladrillo con capas igualmente gruesas de mortero.

Después de Santa Sofía, describe Procopio, los demás monumentos construidos o reedificados por el propio Justiniano en la capital; primero su estatua ecuestre en medio del Augústeo, luego el templo de Santa Irene y los diversos hospitales. Sigue después un capítulo dedicado al templo de Santa María de las Blaquernas, de Santa Ana, de Santa Zoé y del Arcángel Gabriel, de San Pedro y San Pablo, de los Santos Sergio y Baco, y, por fin, la iglesia mausoleo de los Santos Apóstoles, donde se hallaban los sepulcros de los emperadores y de los grandes santos de la Iglesia bizantina.

La primera de estas iglesias, la de la Santa Paz o Hagía Eirene o Irene, se yergue todavía, vecina a Santa Sofía. Su historia, como la de todos los edificios de Bizancio, es una sucesión de restauraciones y consagraciones. Una iglesia había sido construida por Constantino en aquel lugar, acaso sobre el emplazamiento de un primitivo santuario cristiano de Bizancio, antes de ser convertida en capital. La iglesia de Constantino fue reedificada por Justiniano después del incendio de 532, y ésta parece ser la que se conserva actualmente; pero el nártex tuvo ya que restaurarse en 564, después de otro incendio, y las bóvedas en 740 tras un terremoto.

El nombre de Eirene significa en griego Paz, la hermana de Hagía Sofía, la Santa Sabiduría, que tenía su templo allí vecino. Como construcción, la iglesia de Santa Irene es una obra bien característica de la arquitectura de Bizancio: su planta consiste en una gran nave central, dividida por un ancho arco en dos partes, cubierta cada una con una cúpula sobre pechinas. Las dos cúpulas, iguales en anchura, son de altura distinta; una de ellas está levantada sobre un tambor cilindrico con ventanas, mientras la otra, más baja, se apoya directamente sobre los cuatro arcos.

La más alta es hemisférica; la otra, en cambio, es una superficie oblonga achatada por los lados. La nave central está flanqueada por otras laterales, con bóvedas por arista y galerías superiores cubiertas con bóvedas de cañón. Una iglesia de Kassaba (Licia) tiene la misma disposición que Santa Irene; sólo que, en lugar de dos cúpulas, no posee sino una. Esto parece indicar que, en arquitectura, Bizancio tenía tipos bien establecidos, pues se repiten ciertos modelos con mayor o menor alteración en provincias muy alejadas.

Otra iglesia de Constantinopla, la dedicada a los Santos Sergio y Baco, tiene una cúpula sobre planta octogonal dividida en segmentos como tajadas. La galería alta conserva una inscripción que dice fue construida por orden de Teodora, esposa de Justiniano, que allí se declara poseer todas las virtudes. Iniciada el año 527, cuando Justiniano subió al trono imperial, ya estaba terminada en 536, puesto que entonces aparece mencionada con motivo de un sínodo que se reunió en Constantinopla. Al lado de este santuario, con reliquias de los mártires orientales Sergio y Baco, había otro idéntico, pero separado, con reliquias de San Pedro y San Pablo. Este quedó para el rito latino y fue usado por los católicos que no quisieron aceptar el cisma hasta mucho después de la separación de las Iglesias.

La famosa iglesia de los Santos Apóstoles era más popular, más nacional para los «bizantinos de Bizancio», que la iglesia de Santa Sofía, del Patriarca. El templo de los Santos Apóstoles ha desaparecido sin dejar rastro. Sobre su asiento se levanta la gigantesca mezquita de Murad II.

La iglesia de los Santos Apóstoles, de Bizancio, tiene para la Historia del Arte extraordinaria importancia: ella sirvió de modelo en Occidente más que ninguna otra construcción bizantina con cúpulas, más que la gran iglesia metropolitana de Santa Sofía, con su combinación excesivamente ingeniosa para que pudieran aprender en ella los arquitectos occidentales.

En cambio, la planta en forma de cruz del templo de los Santos Apóstoles era un tipo de fácil imitación para quienes no tenían los recursos de que se disponía en Bizancio. La primera copia de la planta de los Santos Apóstoles sería regularmente el templo de San Marcos de Venecia, y de San Marcos se cree derivan las catedrales francesas de Auvernia, como la de Saint-Front de Perigueux.

arte bizantino

Capitel del presbiterio de Santa Sofía de Constantinopla (Estambul) -con el monograma de Justiniano y Teodora-, cuya esmerada labor de trépano lo convierte en un encaje, emparentándolo ya con el arte islámico.

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