Amedeo Modigliani: Chéron

En 1915, Georges Chéron había abierto su Galerie des Indépendents en el 56 de la Rué de la Boétie y vendía obras de Gino Severini, Pablo Picasso, Moïse Kisling y desde 1917 también de Foujita.

Además, tenía parentesco con Georges Weil, el propietario de la galería Devambez, al cual se debe la primera exposición monográfica de Modigliani organizada inmediatamente después de su muerte, en 1920.

Monsieur Chéron representó quizá el símbolo de una nueva manera de entender la inversión y el mercado mismo, fue el primero que combinó con la admiración «un cinismo nuevo que inauguraba la imagen, todavía inédita, del moderno marchante» (Cortenova, 1988).

En los años diez, compró todo lo que pudo por pocos francos, confiando en el que tiempo le daría la razón, y no se equivocaba.

Modigliani trabajó para Chéron en torno a 1914, año en que, según se cuenta, encerró al artista en un sótano para hacerlo trabajar, poniendo a su disposición una modelo y una botella de coñac.

Desde luego, es posible que se trate de una exageración de la famosa «leyenda» de Modigliani, pero sea como fuere lo cierto es que Chéron era un marchante con pocos escrúpulos, que Modigliani no despreciaba las bebidas alcohólicas y que no fueron aquéllos los momentos más tranquilos de su vida.

historia del arte

Chéron, 1915
Óleo sobre lienzo, 46,5 x 33 cm.
Colección particular.

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