Amedeo Modigliani: La criada

Este cuadro tiene las mismas medidas que el que representa a Antonia, del cual se toman la actitud de la modelo y el punto de vista frontal de la imagen.

La apretada estructuración cubista de Antonia se disuelve en este caso en una línea sinuosa y continua que encierra los volúmenes mórbidos y plenos de la figura, en la que se puede reconocer a una criada por el delantal gris que lleva.

Con la salvedad del rostro, enérgicamente volumétrico, los elementos muestran estar concebidos en la estela de las novedades aportadas por Matisse en la concepción decorativa del color.

La puntual definición de la figura de la criada, minuciosamente dibujada en busto, rostro y cabeza, diferencia a la mujer del resto de la composición, conseguida mediante la yuxtaposición de extensiones de color aplicado en pinceladas amplias y veloces, separadas unas de otras por la aparición de la preparación blanca del lienzo.

historia del arte

La criada, 1915
Óleo sobre lienzo, 81 x 46 cm.
Colección particular.

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