Amedeo Modigliani: La mendiga

Los representantes del pueblo menudo y los indigentes fueron representados diversas veces por Modigliani, sobre todo durante sus primeros años en París.

Como otras obras de este período, entre ellas un cuadro perdido que mostraba a dos clochards, ésta se hallaba en el pabellón de la Rué du Delta por expreso deseo de Paul Alexandre, al cual Modigliani la regaló, en espera de hacer entrega al médico y coleccionistas de su retrato, ya comenzado.

Tal vez fue éste quien impulsó a Modigliani a participar por primera vez en el Salón de los Independientes de 1908.

Posteriormente, en marzo de 1910, decidió presentarse de nuevo al Salón, en el que expuso, además de La mendiga, el violonchelista y El mendigo de Livorno.

Ante un fondo frío y oscuro, de un gris violáceo, Modigliani distribuye las formas vigorosas y sintéticas con que resume el medio busto y la cabeza de la mendiga, representada de tres cuartos.

La geometría de las masas de esta figura es ejemplar en la posición del mechón de cabello que cae sobre el hombro izquierdo, en contraposición con el de la derecha, que queda detrás del hombro acentuando el sensación volumétrica de la figura.

La síntesis de los volúmenes no disminuye el impacto emotivo causado por la expresión de la mujer, cuyos ojos, aun estando enteramente recubiertos con un color oscuro que hace indefinible la dirección de su mirada, parecen perdidos en la profundidad del infinito.

Amedeo Modigliani

La mendiga, 1909
Óleo sobre lienzo, 46 x 38 cm.
Colección particular.

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