Amedeo Modigliani: Moïse Kisling

Moïse Kisling (1891-1953) aún no tiene veinte años cuando llega a París desde Cracovia en 1910, vestido a la polaca con un largo redingote; a diferencia de los demás exiliados, no carece totalmente de medios, pues su padre le manda 300 francos al mes.

A su llegada a París, Kisling se instala en una buhardilla en la Rué des Beaux-Arts y «de allí a poco se le puede ver vagando por las calles de Montmartre en traje de faena, con el pañuelo rojo al cuello» (Carluccio-Leymaire, 1981). Conoce a Modigliani, con el cual entabla una estrecha amistad, y luego a Braque, Max Jacob, André Salmón y Adolphe Basler, que se convertirá en su marchante.

En 1913 se traslada a la calle Joseph Bara, donde vive Pascin y adonde se mudará Zborowski. Florent Fels lo describe como «huraño como defensa, generoso por naturaleza y dotado de una belleza fulgurante que hacía que las mujeres volvieran a cabeza a su paso» (Restellini, 1988).

Cuando, el 24 de enero de 1920, muere su amigo Modigliani, Kisling, fiel hasta el final, se hace cargo de los gastos del funeral, pero antes, con la ayuda de Lipchitz, hace una veintena de copias de su máscara funeraria, que distribuyó entre los amigos.

En este retrato, Modigliani representa a su amigo pintor probablemente en 1915, al volver a París tras haber sido declarado inútil por la legión extranjera por haber recibido un disparo de fusil en pleno pecho.

historia de la pintura

Moïse Kisling, 1915
Óleo sobre lienzo, 37 x 29 cm.
Milán, Pinacoteca Brera.

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