Amedeo Modigliani: Niña de azul

Alrededor de 1918 fueron muchos los niños retratados de Modigliani, representados en pareja, solos, sentados o de pie, como en este caso. Pero el presente cuadro es el único en el que la figura se incluye entera.

La niña apoya los pies en un pavimento similar a la cerámica, cerca del rincón de la habitación.

La relación entre la figura y el espacio en el que se encuentra es tan fuerte que la refuerza la sombra que, partiendo de sus pies, se alarga sobre el suelo para romperse en la imposta de la pared, por la cual continúa con realismo.

El dibujo, sutil y esencial, casi grabado, encierra los finos rasgos y las manos de la niña, mientras que se fragmenta en breves trazos en la descripción del vestido azul y, por el contrario, falta por completo en la parte del suelo.

La cuidada variedad de los colores parece ordenada con arreglo a rebuscadas remisiones entre la parte superior y la inferior del cuadro, por ejemplo en la correspondencia entre el negro del cabello de la niña y el de sus botines.

Este sutil juego cromático da origen a la acentuación de la expresividad del rostro, del que destacan las puntas de aguja de las hipnóticas pupilas y la pequeña boca roja en medio del azul, variado con tonos lilas, del fondo, reforzado por el blanco del amplio cuello.

Según Marc Rastellini, el cuadro fue realizado antes de la marcha del pintor a Niza.

historia del arte

Niña de azul, 1918
Óleo sobre lienzo, 116 x 73 cm.
Colección particular.

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