Gustav Klimt: El Amor

A mediados de los años noventa, el editor Martin Gerlach decidió dar una continuación a los dos volúmenes de Alegorías y Emblemas. Contrató a una diversidad de artistas jóvenes, de modo que la publicación se convertiría en muchos casos en un laboratorio de experimentación para las nuevas ideas que se asomaban al rancio panorama artístico vienes.

El Amor introduce significativas novedades con respecto a Fábula y a Idilio. El tema no se representan mediante evocaciones mitológicas o reinterpretaciones del pasado -si bien se ha sugerido un paralelo con el Éxtasis de santa Teresa de Bernini– sino por una pareja abrazada, en atavío contemporáneo.

Aunque la escena tiene un aire artificioso y teatral, el artista la sumerge en una atmósfera misteriosa y llena de presagios, que recuerda las obras simbolistas del alemán Franz von Stuck, del cual Klimt era un gran admirador.

La elección de tonos grises y marrones hace brumoso el ambiente, mientras que el abandono de la pincelada virtuosista al estilo de Makart comportan una interpretación menos apegada a la realidad.

Indicio del cambio de clima es sobre todo, sin embargo, la parte superior del cuadro, donde se asoma una serie de enigmáticas figuras femeninas que aletean sobre los enamorados; tiene un doble valor: por una parte introducen una vena oscura e inquietante, que alude a la fragilidad del amor, a su carácter a menudo dolorosamente ilusorio; por otra, con la reunión de edades distintas recuerdan la fugacidad del tiempo, tema que se repite en las rosas del marco, que hacen las veces de símbolo de la caducidad de la vida y el carácter efímero de la belleza y la juventud.

Precisamente el marco es otro elemento de novedad. Su «moderna» simplicidad y la presencia de las rosas lo convierten en un elemento decorativo preciosista que pasa a ser parte integrante de la composición, anticipando, en la unión de pintura y ornamento, soluciones que el pintor desarrollaría en los años del Jugendstil.

Gustav Klimt

El Amor (1895)
Óleo sobre lienzo, 60 x 44 cm.
Viena, Historisches Museum der Stadt Wien.

Volver a Vida y obra de Gustav Klimt