Gustav Klimt: La cuna

Klimt muere como consecuencia de un ictus cerebral el 6 de febrero de 1918.

Algunas obras quedaron sin terminar en su estudio, aunque ya muy avanzadas algunas de ellas, como ésta. El artista aborda por primera vez un tema muchas veces rozado y aludido -piénsese en las dos versiones de La esperanza– pero nunca representado directamente.

En el característico formato cuadrado, el pintor representa una pirámide multicolor de telas, que se extienden hacia el observador, llegado a ocupar toda la parte de delante del cuadro.

En la cima de este edificio destaca la cabeza de un recién nacido, casi confundida con una corola de tela blanca. El cuadro es especialmente significativo, pues permite entender en qué dirección estaba evolucionado la parábola estilística klimtiana.

La vitalidad del Jugendstil se había agotado hacía tiempo y los años diez veían ahora en escena a las vanguardias. Expresionismo y Cubismo mostraban una teatralidad trágica y fragmentada y Klimt reaccionó de manera original a las estímulos de las nuevas corrientes artísticas.

Los últimos cuadros muestran una frialdad antes desconocida, los cuerpos se deforman y el colorido se hace más oscuro.

Aunque no deja nunca lugar a la dimensión del grito, propia de las obras de Kokoschka y de Kirchner, el pintor halla una nueva nota expresiva, de tono sarcástico. La expresión del niño, que mira fijamente al observador desde lo alto de la montaña de cobertores, es seria y casi dura.

El artista realiza una composición en retícula, dentro de un espacio ambiguo, donde no queda claro si la cuna se extiende en profundidad o en vertical, de modo que el niño adquiere también el aspecto de un enorme payaso.

La figura humana, sin embargo, sigue estando, a la manera clásica, en el centro del cuadro y la tendencia decorativa prevalece sobre el aspecto psicológico. La cuna se convierte en un pretexto para crear un sorprendente entrelazamiento de formas, colores y dibujos, cuyas líneas onduladas suavizan el triángulo central.

historia del arte

La cuna (1917-1918)
Óleo sobre lienzo, 110 x 110 cm.
Washington, National Gallery of Art.

Volver a Vida y obra de Gustav Klimt