Gustav Klimt: La espera (detalle del friso para el Palacio Stoclet)

En 1904, los Wiener Werkstatte recibieron su encargo más importante: la construcción de un palacio en Bruselas para el industrial Adolph Stoclet. Josef Hoffmann pidió a Klimt que se hiciese cargo de la decoración del comedor, para el cual el pintor dibujó tres paneles, luego realizados en mosaico.

Para el lado corto de la estancia proyectó un tema abstracto, puramente ornamental, mientras que para los dos lados largos ideó cartones de siete metros, enteramente ocupados por las rizadas ramas del árbol de la vida, colocado en el centro de la composición, sobra una estrecha franja de tierra.

A un extremo, en ambas paredes, aparece otro arbolito, cuyas hojas triangulares se superponen a las volutas doradas; al extremo opuesto hay otras dos escenas figuradas, concebidas como pendants.

La espera asume la forma de una danzarina egipcia, con el rostro de perfil y los ojos almendrados dirigidos hacia la lejanía.

Todo en la mujer espléndidamente enjoyada se torna decoración, empezando por la masa de cabellos negros, que se prolonga artificiosamente, ofreciendo un amarre visual al rostro, al hombro desnudo y a las manos. Estas, que Klimt coloca muchas veces en posiciones peculiares, siguen, en un movimiento de danza, la misma dirección que la mirada.

Por debajo de la cabeza, totalmente fuera de eje con- respecto al cuerpo, se extiende el traje, a modo de gran triángulo que oculta por completo la anatomía.

La tela está a su vez compuesta por triángulos, suavizados por el motivo de los rizos dorados del árbol de la vida o por la inserción de ojos estilizados, elemento otras veces repetido en el friso; se alternan con franjas horizontales de colores distintos y el traje resulta de este modo transformado en un puro ornamento.

el arte en la historia

La espera (1905-1909)
Técnica mixta sobre papel, 193,5 x 121 cm.
Viena, Österreichisches Museum für Angewandte Kunst.

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