Gustav Klimt: Schloss Kammer en Attersee III

Attesee era una localidad de vacaciones predilecta de la burguesía vienesa y Klimt pasó allí en compañía de Emilie Flöge todos los veranos entre 1900 y 1916, con excepción del de 1913, pasado en Malcesine, a orillas del lago de Garda.

Representó el castillo de Kammer desde diversos ángulos, pero utilizándolo casi como simple motivo con el que variar el escenario naturalista.

Arquitectura y paisaje están cuidadosamente equilibrados y, en la versión aquí presentada, la composición se basa en la alternancia rítmica de árboles y ventanas, que determina la dirección de la visión.

Al valor decorativo de las escenas se concede siempre un valor primordial: la escena carece a menudo de horizonte y las diversas formas parecen encajarse como en un rompecabezas. Aunque vuelve a parecer una construcción, la figura humana sigue estando excluida.

El encuadre está tomado desde el lago, probablemente desde una barca, aunque el pintor no utilizaba desde luego un estudio flotante como Monet. Recurría a cuadernos para hacer breves esbozos que reelaboraba posteriormente para luego ejecutar varios dibujos preparatorios.

A pesar de ello, la importancia otorgada al agua en la que se refleja el entorno se deriva indudablemente de los cuadros del maestro francés. Como en el caso de Van Gogh, la Secesión había actuado en Austria como cabeza de puente, organizando en 1903 una muestra titulada «Desarrollo del Impresionismo en pintura y escultura», en la que estuvieron presentes, además de obras de Manet, Renoir, Degas y Monet, trabajos de Bonnard y Vuillard.

La pincelada fragmentada que se usa en las copas de los árboles y los reflejos en el lago procede precisamente de estos artistas, que se hallaron entre los primeros que transformaron las superficies vibrantes de Monet en un tejido ornamental.

historia del arte

Schloss Kammer en Attersee III (1910)
Óleo sobre lienzo, 110 x 110 cm.
Viena, Österreichische Galerie Belvedere, Schloss Belvedere.

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