Paul Klee: Alrededor del pez

En el texto Teoría de la forma y de la creación, Klee insiste en la posibilidad por parte del artista de desempeñar un papel importante en el descubrimiento y representación de realidades distintas de la naturaleza, que tienen sin embargo en ella «el corazón y el cerebro de la creación».

Escribe: «¡En su forma presente, no es éste el único mundo posible!»

Los mundos a los cuales el artista hace referencia no se distinguen en razón de su valor, no son mejores ni peores, ni menos naturales. Son simplemente otras «posibilidades» de la naturaleza.

Así, hacia mediados de los años veinte, una serie de pinturas -por lo general realizadas con la técnica mixta de colores al óleo y acuarela sobre papel y cartulina- muestran entornos insólitos, personajes inquietantes, paisajes subacuáticos fantásticos, una flora y una fauna maravillosas que emergen de fondos oscuros. Teatro de marionetas (1923), Pez rojo (1925), El príncipe negro (1927) y el propio Alrededor del pez son ejemplos significativos a este propósito.

En esta última obra, mezclando con el simbolismo del sol y los astros -varias veces repetido por el artista- la iconografía del pez, que había utilizado en otras ocasiones, Klee construye una especie de naturaleza muerta.

En este género de obras, la atención se centra principalmente en el movimiento, generado ante todo por la composición y por la distribución de los valores cromáticos asignados a los elementos concretos.

Todo brota y surge de un fondo oscuro que genera una multitud de objetos y signos inspirados en lo real y al mismo tiempo en lo fantástico. Alrededor de ellos gira la cosmogonía protagonista del cuadro y otros del mismo carácter: el arte de Klee trata de hacer visible el conjunto de las fuerzas de la naturaleza que actúan, de manera invisible, en torno a ella, «alrededor del pez», precisamente.

historia del arte

Alrededor del pez, 1926.
Óleo y temple sobre papel pegado a muselina sobre cartulina, 46,7 x 63,8 cm.
The Museum of Modern Art, Nueva York.