Paul Klee: Ante la lámpara de gas

Este cuadro nace en una época especialmente difícil para el pintor. Alejado, como hemos dicho, de quienes hasta el momento habían podido influir más en su arte, como Picasso y Delaunay (que viven en París, en un Estado enemigo de Alemania, donde reside Klee, en una Europa marcada por las divisiones del primer conflicto mundial), y de su amigo Kandinsky, que ha regresado a Rusia, Klee, sea como fuere, tiene tiempo para asimilar los impulsos creativos que se derivan de estos artistas.

Los cuadros realizados poco antes de su alistamiento parecen acusar más esta influencia. Entre ellos figura, en lugar preferente y a este respecto paradigmático, Ante la lámpara de gas, donde el artista demuestra haber madurado las experimentaciones sobre el color y la luz de las acuarelas tunecinas, pero también las enseñanzas de Kandinsky en Lo espiritual en el arte y las de Delaunay acerca de la luz y el movimiento.

Uniendo la división geométrica del cuadro en campos pictóricos precisos y la superposición de formas casi biomorfas y de contornos irregulares, en el interior de un «cuadro dentro del cuadro» creado por el propio marco -clave estilística de Klee, la obra se convierte al mismo tiempo en catalizador de las experiencias artísticas de vanguardia más importantes de la época (sin excluir la futurista, sobre la cual el pintor medita hace ya tiempo) y anticipadora de otras diferentes tendencias del arte del propio Klee.

historia del arte

Ante la lámpara de gas, 1915.
Acuarela sobre papel sobre cartulina, 20,7 x 16,5 cm.
Roma, Galleria Nazionale d’Arte Moderna.

Vida y obra de Paul Klee