Paul Klee: Bob

Esta delgada figura de niño se sitúa al lado de los ídolos, ángeles, muñecos y acróbatas que pueblan la iconografía del artista desde mediados de la década de 1910.

Tras conocer las figuras que revolotean en los cielos de Chagall y las obras sobre papel y los montajes de diversos materiales realizados por Picasso, reproducidos en noviembre de 1913 en la revista de Apollinaire «Les Soirées de París», Klee se dispone a conquistar una posición equidistante entre los dos artistas; le atrae el aspecto de «bricolaje» del uno y el mundo fantástico del otro.

El artista, pues, crea máscaras y títeres para el teatrito de su hijo Félix, en aras de una especie de compenetración de rito doméstico, juego y retrato.

Bob puede ser considerado como parte de las investigaciones y reflexiones de Klee en esa época: cercano a un bricolaje por la clara división en formas (el arco del cabello, los botones, la nariz y la misma estratificación del fondo), pero también cargado de un irónico espíritu infantil.

La naïveté de la figura se corresponde en todo con los modos utilizados para representarla, caracterizados por la ligereza y sutileza del color, además de por la simplicidad de las líneas compositivas.

historia de la pintura

Bob, 1920.
Óleo y acuarela sobre imprimación de yeso sobre papel sobre cartulina, 38,4 x 24,1 cm.
Colección particular.