Paul Klee: Fuego de la tarde

La técnica de las bandas verticales y horizontales, que se reparten el espacio pictórico haciendo alternar manchas de color, halla un buen ejemplo en esta obra de 1929.

El rigor de tal procedimiento es llevado aquí al extremo. El encuentro recíproco de las bandas provoca, en un juego de acoplamientos que roza el ritmo de una composición musical, un cambio repentino de la dirección o del color de la banda siguiente, amén de una multiplicación de la misma. La tensión de esta expansión elástica, que presta dinamismo a la composición causando hinchazones y subsiguientes retrocesos en los conjuntos, se neutraliza con arreglo a un esquema de compensaciones que conlleva el ensanchamiento de unas bandas y el estrechamiento de otras, en un juego de concentración y expansión

Se distingue inmediatamente la referencia del título, el «fuego de la tarde», representado en la obra por el cuadrado rojo vivo del centro, capaz de atraer hacia sí cromáticamente a las demás partes.

El verde y los fríos violeta y azul son relegados a los extremos de la composición, en la parte inferior y superior, como para crear un según do marco, compuesto por franjas horizontales sin interrupción, uniformes, mientras que en el centro dominan el rojo llameante y los tonos más cálidos influidos por él.

Este nivel de abstracción no es, sin embargo, absoluto, limitado ante todo por el mismo título, que alude a una experiencia visual clara y no ambigua, reconocible. Será distinto el enfoque en otras obras, como Altimetría individual de los estratos, realizada al año siguiente, que se basa en el mismo principio compositivo pero sin referencia alguna a la realidad, ya desde el título: los mismos colores (de diversas tonalidades), la misma estructura y división del espacio, pero sin la inspiración naturalista que caracterizaba a obras como Seis rápidos en la corriente, Rápidos agitados, Monumento al confín del país fértil y el mismo Fuego de la tarde, todas ellas de 1929.

historia de la pintura

Fuego de la tarde, 1929.
Óleo sobre cartulina, 33,8 x 33,4cm
Nueva York, The Museum of Modern Art.

Vida y obra de Paul Klee