Paul Klee: Gran tablero de ajedrez

El arte de Klee logra sorprendernos por su carácter increíblemente prolífico y al mismo tiempo puede ser capaz de volver a reflexionar sobre sí mismo. Es el caso, por ejemplo, de este Gran tablero de ajedrez, ejecutado en 1937 pero que recuerda las experimentaciones formales de principios de los treinta.

El proceso tiene un desarrollo claro y progresivo: Klee organiza en el espacio pictórico un tablero similar a composiciones abstractas como Rítmico más riguroso y más libre (1930, gouache sobre papel) o Ritmo (1930, óleo), que presentan una subdivisión en partes rectangulares o zonas cromáticas parecidas a tableros de ajedrez, pero en las que faltan todavía por completo las referencias exactas. Nos hallamos ante simples manifestaciones pictóricas de «ritmos».

En la presente obra, por el contrario, todo se explica, llegando la obra a una verdadera identificación sintética del acto artístico: lo que hace el artista no es otra cosa que un tablero de ajedrez; el objeto al que antes parecían asemejarse sus composiciones es ahora indicado directamente por el título.

Unas ordenaciones de espacios blancos y negros, con cuadrados azules y rojos intercalados, recrean de manera casi realista un tablero de ajedrez, dejando el clásico margen kleeniano, que en este caso adquiere un rango de soporte del objeto (¿una mesa?), de colores claros y sin esfumados.

historia del arte

Gran tablero de ajedrez, 1937.
Óleo sobre yute, 120 x 110 cm.
Zurich, Kunsthaus.

Vida y obra de Paul Klee