Paul Klee: La revolución del viaducto

Se trata de uno de los cuadros más célebres de Klee. Es de todos considerado como profundamente político, si bien con lecturas en ocasiones muy distintas. Fue pintado el mismo año en que tuvo lugar en Munich la exposición titulada «Arte degenerado», hostil al arte moderno y de vanguardia, del cual también Klee era un representante de pleno derecho.

En ella se incluyeron doce obras suyas, entre acuarelas, óleos y dibujos, y más de un centenar serían retiradas poco después de las colecciones públicas.

Esta pintura es la quinta y última de una serie de versiones realizadas por el artista en 1937. Hacia el espectador avanza un grupo de arcos multicolores de un puente, que salen de un fondo casi monocromo. Diversos por forma y color y desordenados en su avance amenazador, las figuras parecen haberse desgajado de un único soporte común.

Muchas han sido las interpretaciones: desde la identificación con un movimiento de masas totalitario, observado con preocupación por Klee, hasta la amenazadora premonición de futuras desgracias; desde elementos de un ejército cada vez más grande y peligroso hasta símbolos de una sociedad en progresiva degeneración y ruina.

En realidad, en uno de los dibujos preparatorios de la obra el artista había indicado el título provisional de Las arcadas de los puentes rompen filas: así pues, una revolución, un auspicio de rebelión.

Los arcos se rebelan contra la uniformidad del viaducto (piénsese en el arte del régimen, que no aceptaba anticonformismos, o en la misma arquitectura objeto de su propaganda), y avanzan «rompiendo filas» contra todo tipo de encadenamiento ideológico y artístico.

La obra no será expuesta hasta pasados tres años de su realización, con ocasión de una gran muestra en Berna dedicada a la producción de los últimos cinco años de Klee, el año de su muerte.

historia de la pintura

La revolución del viaducto, 1937.
Óleo sobre algodón sobre lienzo, 60 x 50 cm.
Hamburgo, Hamburger Kunsthalle.

Vida y obra de Paul Klee