Paul Klee: Naturaleza muerta con dado

Esta obra nace en un año especialmente feliz y prolífico para el arte de Klee, marcado ante todo por la experimentación en todos los terrenos: cuadrados mágicos, estudios sobre colores en la estela de Separación por la tarde y Eros, abstracciones puras, máscaras y figuras de actores y naturalezas muertas.

Esta se presenta como una de las obras de Klee más simples y reconocibles; está próxima en parte a algunas de las naturalezas muertas de la última época, asimismo marcadas por la presencia de figuras que salen de un fondo oscuro. Este tipo de procedimientos ya había sido puesto a prueba por el pintor en obras como Villa R, Actor y Escena de batalla de la ópera cómico-fantástica El navegante, con notables resultados.

La naïveté añadida a experimentos como éste es uno de las hilos conductores de la poética de Klee, fiel en esto a los principios inspiradores de la Bauhaus. El mismo elemento del dado hace referencia a una dimensión lúdica, de casualidad e ingenuidad.

El aspecto decorativo del cuadro, en fin, tanto en las figuras que flotan en el vacío (adornadas en su interior con precisos y delicados esfumados pastel) como por el fondo (con motivos ornamentales decorativos que se repiten formando una especie de tapicería o bordado), se equilibra con el protagonismo, casi paradójicamente monumental, del jarrón, que adquiere aire clásico y grandeza en el centro de la escena.

paul klee

Naturaleza muerta con dado, 1923.
Acuarela sobre imprimación de yeso sobre papel con acuarela y tinta sobre cartulina, 27x38cm.
Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza.

Vida y obra de Paul Klee