Paul Klee: Pastoral – Ritmos

Volviendo al alfabeto de signos usado ya en los años diez en algunas obras, Klee logra condensar en esta obra la aptitud para la representación de unos signos que evocan un lenguaje personal con la referencia a culturas remotas en el tiempo, casi arcaicas o mitológicas. Este retroceder hacia un lugar temporal lejano se manifiesta no sólo en los signos representados como jeroglíficos de antiguas culturas, sino también en una determinada presentación de la composición.

Ésta se asemeja a un tapiz o a un auténtico pergamino donde no el artista sino unos anónimos artesanos hubieran tejido o escrito códigos desconocidos. Al pintor no le queda sino exhumarlos de los estratos superpuestos a lo largo de los siglos. El aspecto repetitivo que le dan los módulos de signos usados revela una clara referencia al trabajo serial y a la vez manual del artesano textil, el religioso o el escriba.

También aquí, como en obras anteriores, Klee introduce un aparente descuido mediante los contornos deshechos, la definición no precisa de los campos cromáticos de los bordes, que forman, una vez más, un marco dentro del marco, un cuadro dentro del cuadro. Ante un fondo delicado -hecho con una técnica que recuerda la del fresco- se diseminan, en un orden de aspecto estructurado, signos con forma de cruz, barra en T, arco de círculo, etcétera.

Se diría además que describen un paisaje orientalizante, dispuesto sobre un enrejado de líneas horizontales capaz de crear un ritmo preciso no menoscabado por la multiplicación casi arbitraria de signos: una especie de partitura musical en la medida en que, según Klee, escribir y dibujar constituyen una identidad y la pintura se identifica perfectamente con la caligrafía.

Los signos forman parte muchas veces, en este tipo de obras kleenianas, a un universo asimilable a la música y no a la pintura, como demostración de cuan lábiles e indefinidas eran para el artista las fronteras entre las artes y los lenguajes.

historia de la pintura

Pastoral – Ritmos, 1927.
Óleo sobre lienzo con contorno en yeso sobre cartón y tabla, 69,3 x52,4 cm.
The Museum of Modern Art, New York.

Vida y obra de Paul Klee