Historia de la Cerámica: España, Estilo mudéjar

Manises, cerca de Valencia, se convirtió en el primer centro de producción en el siglo XV y hay referencias al menos en dos ocasiones de que los ceramistas de Manises viajaron a Francia a requerimiento de las autoridades locales, lo cual da una idea del éxito de la industria cerámica española.

Valencia fue muy pronto reconquistada a los musulmanes y quedó bajo la influencia de la Iglesia Católica y del estilo gótico, con el resultado de que la decoración de la cerámica valenciana se caracterizaba por una mezcla de las dos grandes influencias en la corte española de la época. El norte tomó los emblemas góticos y el sur los musulmanes, dando como resultado el estilo mudéjar.

Finalmente los ceramistas valencianos habían hecho vasijas imitando a las de sus predecesores andaluces, pero gradualmente desarrollaron un estilo propio, en el que las cerámicas azul y blanca y de lustre muestran un carácter más europeo. El dorado brillante, así como los azules iridiscentes, rojos y amarillos, se combinaban con las pinturas bajo vidriado de cobalto profundo.

La influencia gótica europea se caracterizaba, en general, por una ornamentación representada más naturalísticamente, el uso de divisas heráldicas y escudos, de inscripciones de origen cristiano en escritura gótica. La influencia musulmana es evidente en el tratamiento de la ornamentación y continuaron haciéndose dibujos intrincados. La escritura cúfica, utilizada como decoración estilizada, se combinó a menudo con la gótica en el mismo dibujo.

Las plantas y el follaje mostrados en los dibujos incluyen fresas, flores, hojas de brionia, así como hojas de vid, doradas y azules. Motivos populares de los dibujos fueron los animales, pájaros cantores, halcones, gallos y aves zancudas acuáticas, toros, cabras, cerdos y perros de caza, siendo rara la figura humana.

Las divisas heráldicas incluían el águila, así como el león y el dragón. Eran populares los motivos de escudos de armas y se llevaron a cabo dibujos para muchas de las familias reales de España y de otras partes de Europa. Las inscripciones heráldicas incluían expresiones como «Ave María gratia plena», «Señora Santa Catalina guárdanos».

Los dibujos eran aún estilizados, aunque se pintaron con más naturalismo que hasta entonces. La combinación de ornamentos arabescos y motivos animales, animaron un tratamiento decorativo libre, que a menudo produjo hermosos resultados, por ejemplo, un ciervo pintado descansa apaciblemente bajo un hermoso «árbol de la vida» persa. A mediados del siglo XV, la cerámica de Manises se hizo popular en Italia y para este mercado la cerámica se decoraba con los escudos de armas de familias italianas famosas. Dicha cerámica, exportada en barcos mallorquines, fue conocida en Italia como mayólica.

A finales del siglo XV y principios del XVI, llegó de Italia la influencia del estilo Renacimiento. Las formas imitaron más estrechamente las de los trabajos de los metales preciosos y los dibujos los de la pintura, aunque los motivos clásicos de guirnaldas de hojas y bandas de frutos y flores, grutescos, máscaras y ramos de acanto, no se hicieron nunca verdaderamente populares.

Los platos se hicieron más elaborados, con pétalos, conchas de peregrino y trabajo en realce incorporado a los dibujos, y los tejidos de terciopelo y de brocado parecen haber influenciado en alguno de los trabajos más especiales. Mientras los magníficos platos pintados pueden admirarse por su habilidad técnica y de decoración ricamente modelada, la parte inferior del plato lleva muchas veces un dibujo más sencillo y atractivo.

La cerámica de lustre fue muy apreciada y valorada y la mayoría de los platos, magníficamente decorados, se hicieron para ocasiones especiales. Las mesas no se disponían con servicios individuales, cada persona tomaba su parte de alimento de los platos centrales, lo que animaba a los ceramistas a hacerlos tan adornados como fuese posible, ya que eran muy grandes y estáticos.

Aparte de los platos, las formas de los objetos fueron, en general, poco variadas y sencillas. Siguiendo la tradición oriental se hicieron con frecuencia tarros cilíndricos, con las paredes cóncavas, conocidos como albarelos, para su utilización en farmacia. También se produjeron orzas, utilizadas para almacenar embutidos secos, cuencos, cubiletes para beber y fuentes redondas.
Con la unificación de la España católica, la aparición de un extenso mercado y la ausencia de la ley musulmana, que prohibía el uso de metales preciosos, la cerámica de lustre perdió su calidad exótica y fue reemplazada por el vidriado importado de Venecia, la porcelana china y el trabajo de metal fino.

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Cerámica de Manises en el momento de ser encontrada.

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