Historia de la Cerámica: Gran Bretaña, cerámica medieval

Años 1066-1600 d.C.

Normalmente se considera que la conquista normanda de 1066 d.C. señala el comienzo de la época medieval en Inglaterra. En cierto modo, la cerámica refleja la actividad arquitectónica del período, haciéndose más grande y técnicamente mejor.

La cerámica no había sido nunca considerada en Inglaterra por las clases ricas hasta el siglo XVIII, cuando se hizo una cerámica fina y blanca, producida industrialmente, imitando la finura de la porcelana china.

En la Inglaterra medieval, la mayoría de la gente acostumbraba a comer en objetos de madera y beber en recipientes de cuerno o cuero, dejando para uso de los ricos los utensilios de peltre, plata u oro. Las vasijas de cerámica se utilizaban para almacenaje y para servir cerveza o vino y principalmente para cocinas o preparar alimentos.

La cerámica medieval inglesa es de gran interés artístico e históricamente es la precursora de las cerámicas de Staffordshire posteriores, así como de las cerámicas vidriadas al plomo hechas en muchos lugares del país. El grupo más importante de cerámica medieval lo forman las jarras y los picheles. Éstos se caracterizan por una forma de rara dignidad y fuerza. La introducción del torno rápido, hornos perfeccionados y el uso del vidriado al plomo, formaron la base de su producción.

Estas jarras se hicieron en distintos lugares, muchos de los cuales no han sido aún identificados y se cocieron en hornos relativamente sencillos, a temperatura de aproximadamente 1.000 Cº, habiendo sido previamente espolvoreadas con polvo de galena seco. El color de la pasta de arcilla varía desde el rojo al anteado, dependiendo de la procedencia de la arcilla; normalmente añadían conchas machacadas o arena para mejorar sus cualidades de torneado.

El torno rápido se empleó para la manufactura de estas vasijas, que son notables por su ligereza y delgadez. Una característica común de las primeras jarras es la base convexa o alabeada. Se cree que esto ha sido una continuación de la tradición de las bases redondeadas, que podían asentarse firmemente sobre los suelos de tierra irregulares o, más probablemente, en los rescoldos del fuego. La introducción de mesas de madera y superficies planas, hizo necesario que se retocase el borde inferior de la vasija con el pulgar y esto se encuentra a menudo en muchos de los jarros tardíos. Ocasionalmente se añadieron pequeñas piezas en forma de trípode.

Las jarras más finas se hicieron durante el siglo XIII con formas altas y esbeltas y precedieron el desarrollo de otras más pequeñas y rechonchas en los siglos XIV y XV. Generalmente las asas eran fuertes y bien colocadas, tanto estética como funcionalmente.

Están siempre firmemente unidas a la vasija y ocasionalmente se extendían hacia afuera para formar un motivo. Se hicieron asas parecidas a las tiras de cuero, redondas y planas. La decoración era sencilla pero efectiva, dejando la forma de las jarras dominante y sin confusión.

En algunas jarras se chorrearon o pintaron engobes coloreados sobre las vasijas, combinados a veces con tiras o pastillas de arcilla aplicadas. En Cheam y Rye se pintaron dibujos sencillos con engobe de un color contrastado. En la mayoría de las vasijas la decoración principal fue el vidriado marrón amarillo, ocasionalmente teñido con verde de cobre.

Otras vasijas hechas en esta época incluyen recipientes para cocinar o almacenar, ollitas, cacerolas y cazuelas planas para freír. En Oid Sarum, Wilshire, se han encontrado frascos y botellas de peregrino de muchos tamaños y formas, algunas aplanadas. Se produjeron aguamaniles, algunos en forma de animales, para contener agua para lavarse las manos.

Historia de la cerámica