Historia del Arte

Historia de la Cerámica: Sociedades tribales primitivas modernas

En ciertos lugares del mundo han sobrevivido grupos de gente al margen de cualquier otra civilización avanzada. En muchos casos las culturas existentes son solamente ligeros desarrollos de los modelos neolíticos, pero otras sociedades desarrollaron estructuras sociales y económicas complejas, utilizando con frecuencia solamente habilidades tecnológicas básicas. Las he colocado bajo el encabezamiento general de «tribales».

Zonas en las cuales han continuado existiendo este tipo de sociedades son: África, Oceanía, Melanesia e Indonesia, así como en algunas zonas del Oriente Próximo y Extremo Oriente.

Muchas tribus han sobrevivido en zonas fuertemente protegidas por barreras naturales, como selvas, montañas, desiertos o mares que han permitido desarrollar las culturas lentamente y sin obstáculos.

En su mayor parte la cerámica refleja una necesidad social, bien sea religiosa o funcional; rara vez se hace por su propio valor. La mayoría de las vasijas, incluso las más básicas, incorporan alguna forma de decoración, que no tiene ninguna finalidad práctica, pero se considera que anima y hermosea la forma.

En muchas regiones, el clima cálido y la escasez de suministro de agua, han dado como resultado una abundancia y variedad de recipientes para el almacenamiento de ésta, que toman una amplia variedad de formas. En Nigeria, por ejemplo, se hacen cántaros, cuencos, aguamaniles, pequeños frascos y grandes urnas. Generalmente estas vasijas tienen bases redondeadas para descansar sobre suelos arenosos, o asentarse en los rescoldos del fuego y fuertes bordes, para cargar o verter el líquido.

Técnicamente la cerámica es sencilla, pero hecha a mano hábilmente por hombres y mujeres que tienden a especializarse como moldeadores de vasijas. Otros pueden concentrarse sobre la cocción. La arcilla de la zona, que se ha demostrado que es la adecuada por experiencia, se prepara cuidadosamente; se quitan las piedras y en algunos casos la arcilla puede primero dejarse secar y luego modelarse antes de mezclarla con la arena, conchas o pedernal, para mejorar sus cualidades de trabajo.

Las vasijas pueden hacerse por cualquiera de los diversos métodos de trabajo a mano, cada uno de los cuales ha sido llevado casi a su perfección. La tribu Eile de África oriental, que en una época fue esclava de los árabes, aprendió y mantuvo de ellos el uso de una rueda pivotante sencilla, impulsada a mano, pero esto es una rara excepción de la regla. La mayoría de las tribus o no conocen la rueda o no la han adaptado a su uso por el alfarero.

En Nigeria las cocciones son de uno de estos tres tipos: fuegos abiertos, sobre los cuales pueden cocerse cualquier número de vasijas, desde una a miles, el fuego cercado, en el que un cerco circular de unos 2’5 m de diámetro, con una pared de 1’20 cm. de alto y 22 cm. de grueso, se llena con vasijas y leña combustible y se cubre con hierba seca; el método cerrado, que consiste en una estructura permanente de barro secado al sol, construido en forma de una estufa alargada. En este último procedimiento las vasijas y la leña combustible se empaquetan dentro del horno y el calor se distribuye bastante uniformemente a través de éste.

Ninguno de estos tres métodos de cocción permite el empleo de ningún tipo de vidriado; de hecho, el desarrollo o el uso del vidriado no se asocia con las sociedades primitivas. Para dar brillo a las vasijas, éstas se pintan, a menudo cuando están aún calientes de la cocción, con resinas vegetales preparadas con semillas de acacia o corteza de árbol. Aunque las resinas carecen de la durabilidad del verdadero vidriado y no resisten su uso para cocinar, aumentan las cualidades decorativas de las vasijas, a las que, además, hacen más impermeables.

El estilo de la mayor parte de la cerámica tribal está basado en figuras y formas que han evolucionado lentamente. Por largos años se han continuado haciendo las vasijas que han demostrado ser más útiles, y se han continuado refinando sus figuras.

La mayoría de éstas son copiadas o derivadas de las formas que se encuentran en la naturaleza, como calabazas, aunque muchas sociedades adaptaron rápidamente para sus fines nuevas formas o estilos diferentes de decoración. Las tribus del norte de Nigeria, por ejemplo, incorporaron a sus vasijas los cuellos estrechos de la cerámica de los invasores islámicos procedentes del norte. Otras tribus nigerianas han incorporado objetos occidentales, como aeroplanos, en su decoración tradicional incisa. Las formas tienden, en su conjunto, a ser redondeadas, hinchadas y lisas.

En la decoración es donde más claramente pueden reconocerse los estilos de las cerámicas locales, e incluso individuales. En África occidental, cada tribu, de unas 80, tiene su propio estilo. La decoración se limita a motivos que pueden hacerse en la arcilla, bien sea a través de incisiones, o por aplicación de motivos de arcilla. El trabajo de incrustación, hecho rellenando motivos incisos con arcilla de un color contrastado, se hace, entre otros lugares, en Ceilán.

Los dibujos pueden ser de temas religiosos, seglares o abstractos. Se han utilizado uñas, mazorcas de maíz, enredaderas retorcidas, ruletas, trozos de concha y tallos huecos de flores para decorar las vasijas, presionándolos sobre la arcilla para darle un motivo o textura.

En la zona del río Spik, del noreste de Nueva Guinea, aunque hay muchos estilos locales, el motivo predominante es una representación de la cara humana, muy estilizada, llevada a cabo de distintas maneras. En las Nuevas Hébridas se aplican a las toscas vasijas, marrón rojo, en forma de dibujos geométricos, tiras de arcilla decoradas con aplicaciones.

El bruñido de la arcilla frotándola, antes de cocerla, con una piedra o pequeño guijarro, alisa y pule la superficie, le da un brillo mate y fortalece la vasija, también ayuda a hacer impermeables las vasijas. Los Hausa de Nigeria decoraban muchas de sus vasijas con éste método.

historia de la cerámica

Alfarera nigeriana comporánea.

Historia de la cerámica