Historia de la Cerámica

Mesopotamia: Período Obeid (aproximadamente III milenio)

 

Durante el período Obeid, aproximadamente el III milenio a.C., Summer, en la cabecera del golfo Pérsico, se transformó en la primera ciudad y principal centro de cerámica. Otras ciudades importantes fueron Ur, Uruk y Kish. La piedra era rara y se hicieron ladrillos para construir ciudades. Fue durante este período en el que se desarrolló el eje y más tarde se adoptó para utilizarlo en el torno de alfarero, permitiendo mayores velocidades y una acción más uniforme.
El torno de alfarero no era la máquina rápida y uniforme que actualmente conocemos. Se desarrolló lentamente: primero la vasija se colocaba encima de una base móvil, como una esterilla o un casco de cerámica; esta base se hizo después pivotar para permitir un giro más fácil y por último se desarrolló el torno lento. Una pesada rueda de piedra o madera se empujaba a su alrededor para hacer posible que las vasijas se construyesen sobre ella. Fue mucho más tarde cuando se utilizaron las ruedas libres y más rápidas. Sin embargo, el efecto incluso de las ruedas más sencillas fue considerable y las vasijas pudieron hacerse mucho más rápidamente y con mayor uniformidad.
Continuaron los perfeccionamientos en los diseños de los hornos y los primeros hornos excavados proceden de este período. Estas dos innovaciones, la rueda lenta y el horno, cambiaron toda la naturaleza de la cerámica. La arcilla, que había sido adecuada para métodos de trabajo a mano, debía ahora prepararse más cuidadosamente. Debían quitarse las partículas más gruesas de piedra que molestaban en el trabajo de la arcilla en la rueda lenta. Esto se hacía reduciendo la arcilla al estado líquido, lo cual permitía decantar las partículas más finas, mientras que las más gruesas se depositaban en el fondo, con el proceso conocido como levigación. Este proceso es también importante por ser la base de las técnicas decorativas usadas en la cerámica griega y romana, las cuales se explicarán más ampliamente en el próximo capítulo.
La cerámica de este período tiene un color verde oliva pálido característico; las formas son más uniformes que anteriormente, y su manufactura se desarrolló en un área más amplia. La intercomunicación extendida sobre la mayor parte del Oriente Próximo, animó la distribución de las técnicas, así como de la cerámica misma. La decoración a pincel se hizo mucho más fluida y viva y los dibujos se hicieron más complicados y ambiciosos. Las mismas vasijas estaban hechas más refinadamente.
Alrededor del 3500-2800 a.C. se producía la cerámica de Uruk, en el sur de Mesopotamia, en Warka (Uruk), en la zona que más tarde se transformaría en Babilonia. Se desarrolló un estilo rico de cerámica pintada, en la cual se llevaban a cabo dibujos complicados en negro, rojo y marrón, de modelos ornamentales que incluían motivos geométricos y naturalísticos estilizados. En el norte, las vasijas fueron decoradas, bien sea con animales pintados de un solo color, o con motivos geométricos ornamentales incisos.
Los descubrimientos en Mesopotamia durante el período de aproximadamente 2000-1000 a.C., llevaron finalmente a la producción de un vidriado adecuado que fue utilizado primero en los ladrillos y más tarde en las vasijas. Alrededor del 2000 a.C. se hizo un verdadero vidrio, fundiendo juntos arena, cuarzo y fundentes alcalinos; aunque no fue moldeado o soplado mientras estaba líquido, en caliente, sino tallado y pulido cuando estaba sólido, fue un descubrimiento importante. Durante el período 2000-1000 a.C. se produjo vidrio que podía trabajarse mientras aún estaba en caliente y fluido; también se descubrió que el vidrio podía colorearse por la adición de óxidos metálicos: de cobre para dar color turquesa, cobalto para dar azul y óxido de estaño para hacerlo blanco opaco. Todos estos óxidos metálicos se utilizaron más tarde para colorear los vidriados. Por primera vez se añadía plomo a la frita de vidrio y se encontró que, no solamente aumentaba su brillo y facilitaba el trabajo del vidrio, sino que también reducía la contracción cuando se enfriaba. Esto significaba que cuando se molía la frita de vidrio, podía utilizarse como base para el vidriado y que por primera vez el vidriado era posible. La principal dificultad en la utilización de vidriados conteniendo álcalis, como la sosa, empleada como fundente para fundir la arena, había sido la cuantía de la contracción del vidrio líquido al enfriarse. Corrientemente esto impedía que el vidriado permaneciese sobre la superficie de la arcilla. A partir del descubrimiento de las ventajas del plomo, los mesopotámicos parecen haber desarrollado un vidriado de plomo adecuado para su uso en cerámica. Una antigua fórmula dada en una tablilla de arcilla, encontrada en el norte de Irak y datada en 1700 a.C. es, dada en notación moderna, la siguiente:
vidrio 243,0
plomo 40,1
cobre 58,1
salitre 3,1
cal 5,0

El contenido de plomo es significativo en cuanto que en esta proporción concreta permite aplicar con éxito el vidriado a la arcilla. En el norte de Siria se han encontrado vasijas con un vidriado verde azulado, datadas del período de 1700-1400 a.C.
Se decoraron ladrillos y azulejos con vidriado de plomo, que se hacía blanco opaco por la adición de óxido de estaño. Los azulejos decorados se utilizaron con gran efecto en las entradas y puentes de Babilonia. Parece haberse hecho poco esfuerzo para aplicar el vidriado a la cerámica en general.
En esta época parece haberse utilizado en todo el Oriente Próximo, vidriados alcalinos, hechos con sosa potasa y arena sobre las vasijas, con éxito moderado.

 

Cabeza de rueda de alfarero

Cabeza de rueda de alfarero, de piedra, procedente de Ur, Mesopotamia, aproximadamente 2200 a.C. (British Museum.)

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