Orígenes de la poesía automática

La poesía automática también surge de las reuniones dadaístas de Zurich.

Se trata de otra de las rupturas con la que los dadaístas pretendían derruir los convencionales cimientos en los que se había instalado la tradición poética. Como explica el mismo Arp: “Me encontraba -escribe- con Tzara y Serner en el Odeon y en el Café de la Terrasse, en Zurich, donde escribíannos un ciclo de poemas: Hipérbole del cocodrilo-peluquero y del bastón”.

Este tipo de poesía fue más tarde bautizado con la denominación de “poesía automática” por los surrealistas. La poesía automática surge de las entrañas del poeta o de cualquier otro de sus órganos que haya almacenado reservas.

Se trata de un ejercicio en el que se debe seguir los impulsos verbales que afloran a la pluma o a la boca para componer los poemas. No podrían obstaculizarla ni el Postillón de Longjumeau, ni el alejandrino, ni la gramática, ni la estética, ni Buda, ni el Sexto Mandamiento.

Cacarea, jura, gime, farfulla como le viene en gana.

Sus poemas son como la naturaleza: apestan, ríen y riman como la naturaleza. En ella cabe todo, pues es un intento de hacer una poesía son corsés.

Cabe la tontería, o cuando menos lo que los hombres entienden por eso, que les es tan preciosa a los poetas de esta corriente como una retórica sublime, ya que en la naturaleza, una pequeña rama quebrada vale en belleza lo que las estrellas, y son los hombres quienes decretan qué es hermoso y qué es feo.

historia del arte
Mouvement Dada, póster diseñado por Marcel Janko para una lectura de Tristan Tzara en Zurich, el 23 de julio de 1918.

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