Mariano Fortuny

La matanza de los Abencerrajes

Hacia 1870
Oleo sobre lienzo, 73 x 93 cm.
Barcelona, Museu Nacional d'Art de Catalunya
Los Abencerrajes eran una de las familias más relevantes de la política granadina, que jugó un importante papel a lo largo del siglo XV. Según cuenta la leyenda, recogida por muchos escritores románticos del siglo XIX, Boabdil ordenó el asesinato de los principales miembros de aquel clan rival para evitar así las intrigas políticas y fortalecer la corona. Por ello, los mandó llamar a un salón contiguo al Patio de los Leones de la Alhambra y allí los degolló a traición. Desde entonces dicho salón recibe el nombre de los Abencerrajes.
Fortuny, se hizo eco de esta leyenda para crear un atractivo lienzo que está sin concluir, en el cual se aprecia claramente el esbozo reinante en la composición. Se conservan algunos de los bocetos que Fortuny elaboró para la creación de esta pintura, como por ejemplo el de uno de los capiteles de la estancia.
El pintor representó la sala de los Abencerrajes en una perspectiva bastante acusada, centrada por la fuente, la entrada del salón y una de las alcobas donde pueden verse unas pinturas colgadas. A pesar de no estar acabada, el decorativismo de la estancia donde tiene lugar la matanza es extraordinario. El artista representó con máxima fidelidad los elementos arquitectónicos, especialmente las yeserías y las cerámicas.
Las figuras están someramente elaboradas, especialmente el grupo de nobles que se arrodilla a la entrada de la sala ante la cruel mirada del ejecutor apoyado en la pared. El personaje tendido cerca de la fuente se convierte en el centro de atención de la mirada gracias a su roja vestimenta, color que simboliza la matanza que allí ha de tener lugar. La luz juega un importante papel en esta composición al resaltar los brillos del alicatado e inundar con toda su fuerza la zona central del espacio, creando un acertado contraste lumínico.

La matanza de los Abencerrajes  

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