La arquitectura durante la prehistoria 1

Pero, paralelamente al desarrollo de esta arquitectura funeraria, hay otras construcciones de más difícil interpretación. Los menhires son grandes piedras enhiestas que suelen estar relacionadas espacialmente con sepulturas, a veces claramente distribuidas por rutas de transhumancia. Excavaciones realizadas en la base de algunos de estos monumentos han revelado la existencia de vasos cerámicos como depósitos de fundación; piensan algunos investigadores que por sí mismos podrían tener un significado religioso, considerándolos como posibles símbolos fálicos. Ciertamente, en el sur de Francia son frecuentes las estelas-menhires con representaciones antropomorfas, por lo general femeninas, que podrían reflejar su sentido religioso. Algunos son de gran tamaño, hasta de 6 metros, siendo el menhir caído de Locmariaquer el más famoso de todos por su longitud de 22 metros.

En ocasiones, las piedras monolíticas están agrupadas formando conjuntos complejos que ocupan una gran extensión de terreno. En Bretaña aparecen los famosos Alineamientos, como los de Carnac, que consisten en una gran avenida formada por hileras de menhires dispuestas de una manera no exactamente paralela, sino ligeramente convergente, aunque nunca llegan a unirse. En Gran Bretaña son famosos los Círculos, Cromlech o monumentos Henge, como los de Avebury o Stonehenge (que significa círculo de piedra). Son recintos circulares -el de Avebury abarca una superficie de 19 hectáreas- generalmente delimitados primero por un foso y terraplén e inmediatamente, en el interior, por grandes piedras levantadas. El círculo de Stonehenge es de una gran monumentalidad; lo que se puede ver hoy es el resultado de varias fases constructivas. Se sabe que, inicialmente, en el IV milenio, el lugar fue usado para realizar varios enterramientos; había adquirido ya un significado simbólico importante. En el III milenio empezó la construcción del círculo con la apertura del foso y de los 56 agujeros llamados de Aubrey. Posteriormente se construyó el doble círculo de menhires, el interior llamado de «piedras azules», de unas 4 toneladas cada una de ellas y procedentes del País de Gales, a más de 200 kilómetros de distancia. Ya en el II milenio se levantó el gran círculo adintelado y, en el interior, cinco trilitos (dos piedras verticales y otra horizontal encima) dispuestos en forma de herradura de caballo: este momento final, de gran esplendor, corresponde ya a la denominada cultura de Wessex, durante la Edad del Bronce. Es una muestra evidente del uso de un espacio, seguramente sagrado, durante milenios.

Se ha discutido mucho sobre el posible significado de estas enormes construcciones. Sí que parece evidente que, por lo menos los círculos, pudieron estar relacionados con determinados cultos solares. El eje principal de Stonehenge está orientado hacia la salida del sol en el solsticio de verano, pero esta orientación se detecta también en algunas tumbas megalíticas de Bretaña en las que el primer rayo de sol del solsticio va a dar directamente a la cámara, como ocurre en el gran templo funerario de Ramsés II en Abu Simbel. Esta coincidencia, por supuesto, no implica ningún tipo de interdependencia de un lugar a otro. Todos los pueblos primitivos comparten cultos solares, reconociendo al Sol como principio creador y regenerador de vida. Pero, probablemente, estos lugares tuvieron un significado mucho más complejo que el exclusivamente religioso y cultual. Se piensa que estos espacios delimitados arquitectónicamente -los círculos o los alineamientos- podrían ser centros comunitarios para unas poblaciones dispersas en el territorio y que se desarrollaran en ellos toda una serie de relaciones económicas, sociales y religiosas de gran transcendencia para la continuidad de los grupos humanos y de sus vínculos sociales.

Junto a este megalitismo que se podría denominar clásico, en el Mediterráneo se desarrollan otras formas de expresión que no dejan de ser monumentales. Por ejemplo, en la península Italiana, Sicilia y Malta, no hay tumbas megalíticas, de construcción aérea. Allí, los enterramientos colectivos se realizan en hipogeos, que son cámaras excavadas en el subsuelo, pero que reproducen la misma idea de distinguir un corredor y una cámara, y a veces llegan a adquirir plantas muy complejas: ocasionalmente, en la excavación de los diferentes ámbitos se reproducen en la roca blanda elementos arquitectónicos, como jambas y dinteles, a veces decorados con grabados o bajo relieves. El más famoso y sorprendente es el de Hal Saflieni en la isla de Malta. Hipogeos aparecen también en las islas de Córcega, Cerdeña, las Baleares, así como en el sur de Francia, donde también se construyen megalitos.

Taules

Taula del santuario megalítico de Torralba (Menorca). Período Talayótico III (del 800 al 450 a.C.) Las taules son monumentos únicos, formados con dos bloques de roca caliza los que forman una T, uno de ellos clavado en el suelo y en posición vertical; el otro colocado sobre el primero de forma horizontal. Se le atribuye un carácter mágico y protector y se los ha identificado como los símbolos del equilibrio en el Cosmos y de la Suprema Proporción.

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