La cueva de Lascaux

Junto con las famosas Cuevas de Altamira, la de Lascaux (que se encuentran en Montignac, Dordoña, Francia) representa el otro gran hito del arte rupestre que se ha descubierto hasta el día de hoy. No fue hallada hasta 1940, por Ravidat y Marsal, pues era casi imposible dar con ella debido a su difícil acceso ya que la entrada la bloqueaban dos grandes piedras. Luego fueron objeto de estudio del gran especialista, el abate francés H. Breuil. El apogeo del perigordiense pictórico se encuentra en Lascaux, donde triunfan el modelado, los hábiles difuminados, y los silueteados sobre el blanco de la roca. Las grandiosas figuras de la “Sala de los Toros” son auténticas obras maestras.
Entre los diferentes espacios hallados, quizás los más significativos sean la Sala de los Toros ( por su calidad y cantidad de animales representados), en una de las primeras composiciones circulares, la galería axial, donde se puede contemplar el llamado ‘caballito chino”; el camarín de los felinos; así como el “pozo”, donde se halla una escena mágico-cinegética bien conocida, con la presencia de un chamán.
La mayoría de las pinturas son de la etapa final del auriñaciense, o de principios del magdaleniense, e impresionan las dimensiones de algunas de las figuras representadas, como los toros (de hasta 5 metros), así como las técnicas dinámicas y seguras con las que están realizadas (figuras amarillas, bícromas, negras con degradación).
Lascaux

Historia del Arte

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