Sandro Boticelli (I)

Es ésta la primera obra de Botticelli, cuya fecha exacta (1470) se conoce, realizada a los veinticinco años y de una calidad ya mucho más segura y refinada. De esta misma época es, probablemente, un Retrato de joven (tal vez un autorretrato) que se admira en la Galería Pitti, anteriormente atribuido a Andrea del Castagno, y, en efecto, de un planteamiento en especial enérgico.

En 1472, el nombre de Botticelli aparece citado en los Libros de la Compañía de San Lucas (gremio de los pintores) donde, en ese mismo año, se halla como discípulo suyo Filippino Lippi, hijo de fray Filippo, quien manifiesta una primera fase netamente botticelliana, identificada un tiempo por la crítica, si bien atribuyéndola a un anónimo «amigo de Sandro». Filippino había nacido en 1457; contaba entonces, por lo tanto, quince años y durante casi todo un decenio figurará como colaborador de Sandro.
De 1473 se encuentran nuevas referencias a Botticelli en la Compañía de San Lucas; a principios de 1474, el artista terminó una tabla de San Sebastián (antes en la iglesia de Santa Maria Maggiore, en Florencia, y hoy en los Museos de Berlín). Sobre un fondo de paisaje, la delgada pero gallarda figura del santo, se apoya en el tronco de un árbol, aislada (el martirio se ha consumado y los soldados aparecen a lo lejos), triste, pero no demasiado conturbada por el dolor. La tensión de líneas inspirada por Castagno y Pollaiuolo pierde así su crudo dramatismo para adquirir, en cambio, la sensación de una belleza alada, aguda, hipersensible y melancólica.

En ese mismo año de 1474, Botticelli se dirige a Pisa, donde le habían encargado la continuación de la serie de frescos iniciada por Benozzo Gozzoli en el Camposanto. Como muestra realizó una Asunción, al fresco, en el Duomo pisano (verano de 1474), mas la obra no se terminó y el encargo quedó incumplido: evidentemente los pisanos no se sintieron satisfechos con el trabajo del maestro. La Asunción fue destruida en 1583. En 1475, Botticelli pinta para Juliano de Médicis un Estandarte con una Palas Atenea con ocasión de la fastuosa celebración de la Giostra (justa o torneo) del 28 de enero. A la muerte de Lorenzo el Magnífico (1492) dicho estandarte se citaba todavía en el inventario del palacio de los Médicis; luego desapareció en la dispersión de la primera colección medicea.

El artista había pasado, en efecto, a gozar de la protección de los Médicis, como demuestra el Retablo de las convertidas (Uffizi, Florencia) procedente de un monasterio para prostitutas arrepentidas -donde están retratados, con los dos santos Cosme y Damián los dos jóvenes Juliano y Lorenzo de Médicis. Botticelli se atreve a una composición monumental de numerosas figuras, que está bastante deteriorada -por lo que es difícil juzgarla- que refleja, además, cierta frialdad. Puede considerársela cercana a 1470. Más sensibles son las Escenas de la vida de la Magdalena, procedentes de la predela, hoy en la Colección Johnson, de Filadelfia.

En esta época Botticelli aparece en especial entregado a la realización de varios retratos de los Médicis o de personajes a ellos vinculados. Así el Retrato de hombre con la medalla de Cosme el Viejo (Uffizi, Florencia), personaje que el artista representa con gran vigor; el Retrato de Juliano de Mediéis, que el artista reitera en varios lienzos, siendo el más sugestivo de todos el que se encuentra en la National Gallery de Washington (posterior, como demuestran algunos atributos, a la muerte de Juliano de Médicis ocurrida en 1478). Un Retrato de mujer joven en la Galería Pitti, de medio cuerpo, totalmente de perfil, con una deliberada, al tiempo que refinada, sencillez, representa tal vez a una » enamorada de Juliano de Médicis»; y un Retrato de dama con los atributos de Santa Catalina (Museo Lindenau de Altenburg) -que se atribuye, aunque no con certeza, a Botticelli- representa quizás a una dama de la Casa Sforza, en ocasión de la visita que Galeazzo Sforza hizo a Lorenzo el Magnífico en 1471. Muy original también es su planteamiento en otro retrato, el de Esmeralda Bandinelli (abuela del escultor Baccio), que se encuentra en el Victoria and Albert Museum de Londres.

Varios personajes de la Casa Médicis aparecen también en la suntuosa Adoración de los Magos -hoy en los Uffizi, pero procedente de Santa Maria Novella-, pintada para un tal Giovanni Lami, negociante muy allegado a la familia Médicis, donde entre los muchos indudables retratos reconocemos a Cosme el Viejo, Juliano y Lorenzo (que en opiniones calificadas sin embargo, están cambiados, ya que algunos identifican a Lorenzo en el personaje de la derecha junto a los dos reyes, y a Juliano en el de la izquierda), así como el autorretrato de Botticelli en el extremo derecho.
arte en el renacimiento
Adoración de los Magos de Sandro Botticelli (Gallería degli Uffizi, Florencia). Esta obra, pintada en 1476, se considera un hito importante en la carrera de Botticelli. La influencia de Pollaiuolo está aquí plenamente asimilada en un lenguaje que alcanza una intensidad extraordinaria. El preciosismo de los detalles señala quizás cierta influencia de Mantegna. La figura del extremo izquierdo es Juliano de Médicis, que sería asesinado dos años más tarde en la conjura de los Pazzi. La del extremo derecho se identifica como un autorretrato del artista.

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