Las realizaciones de Adriano: el Panteón

 

Interiormente se han mantenido en el Panteón las líneas de la arquitectura griega, combinadas con las bóvedas características de la construcción romana. La misma mezcla se puede ver en los grandes edificios religiosos de la época siguiente: en el templo de Antonino y Faustina, en el Foro romano, en el templo del Sol, en el Quirinal y en el grandioso templo de Neptuno en Roma, donde está instalada actualmente la Bolsa de Roma. Las altísimas columnas del templo de Neptuno descansan sobre un basamento o podium, con trofeos militares que alternan con figuras femeninas, representaciones de las diversas provincias del Imperio.
Los tipos de las provincias son otra de las creaciones más originales del arte romano, aunque algunas de estas figuras reproducen motivos de los relieves funerarios áticos por su actitud melancólica, sumisa, y manos juntas; sin embargo, otras tienen eminente carácter cívico y con sus atributos hacen alarde de las riquezas naturales de cada región, que aportan como tributo a Roma. Unas visten sencillo manto y ofrecen las espigas o frutos de su país; otras, como la Hispania, se presentan con coraza, como si estuvieran aún armadas para combatir a los pueblos bárbaros al lado de la madre Roma, contra la que lucharon también un día, cuando aún no estaban domeñadas.
El emperador Trajano fue enterrado en la pequeña cámara que había debajo de su columna triunfal; pero además se conservó en su época el tipo de mausoleo imperial iniciado por Augusto, que era un gran edificio circular con cámara interior para el sarcófago. Quedan todavía restos colosales del mausoleo de Adriano, transformado por los papas en el castillo de Sant'Angelo; su enorme masa domina aún hoy la mitad de Roma, en la orilla derecha del Tíber. Para llegar al mausoleo de Adriano había que atravesar un puente adornado con estatuas; la torre gigantesca del sepulcro estaba rodeada por dos pisos de columnas y remataba en una cúspide cónica, en cuyo extremo había una gran pina de bronce dorado que se conserva actualmente en el Vaticano.
Es singular que todo aquel conjunto monumental sirviese sólo para conservar un puñado de cenizas. Los emperadores se mantuvieron fieles al rito funerario de los patricios, que consistía en la cremación del cadáver.
Para esto había un rogum, o crematorio especial, en el Campo de Marte. Era un simple recinto sin cubierta, que se ve reproducido en los relieves de la escena de la ascensión de los príncipes difuntos. Según la religión derivada de la filosofía estoica -la predominante en esta época-, las almas de los grandes ascendían al cielo solar después de pasar por los cielos intermedios de los planetas, donde se depuraban de las imperfecciones corporales. En la basa de la columna de Marco Aurelio, éste quiso representar la ascensión de su padre adoptivo Antonino y su madre Faustina, llevados al cielo por un genio de la luz. Asisten a la escena la personificación de Roma y el genius locí del Campo de Marte, donde estaba el crematorio.
El genio, recostado en el suelo como todas las figuras de genios de lugares, se apoya en el obelisco egipcio que estaba entonces en aquel sitio. En el relieve de la ascensión de Sabina, que decoraba un arco de Adriano, el emperador, con alma ya capaz de distinguir el misterio, ve a la emperatriz, su esposa, elevarse de las llamas llevada por el genio de la luz, mientras que Antonino, su hijo adoptivo, no percibe el gran suceso. El genio del Campo de Marte, en cambio, se sorprende de lo que está aconteciendo.
Modestos, pero también en forma de torre cuadrada o circular, son muchos de los edificios funerarios de la Vía Apia. En la inmediación de la ciudad, las vías romanas servían de cementerios, y los monumentos funerarios erigidos en la Vía Apia puede decirse que estaban contiguos y formaban como una especie de inmensa avenida de sepulcros. La Vía Apia romana es famosa porque conserva, descarnados de su decoración marmórea, los macizos que formaban el cuerpo interior de estos sepulcros, y son tan abundantes, que todavía hoy hacen variar románticamente la silueta del paisaje romano.
Pero si la Vía Apia, por ser el camino que conducía a la Campania y a la Italia Meridional, era el cementerio de moda y el preferido de los patricios romanos de esta época, no dejaron de tener también sepulcros las demás vías que atraviesan el Lacio.

Detalle de la cúpula del Panteón de Roma
Detalle de la cúpula del Panteón de Roma. Toda la estructura del Panteón, una de las más importantes obras de la Roma imperial, está pensada que para que transmita una impresión de grandeza. Asimismo, la cúpula presenta una abertura que deja pasar un haz de luz que llena de luminosidad todo el espacio. Seguramente, cuando Adriano supo que tanto el diámetro de la pared circular de la planta como la altura del espacio interior de la cúpula eran de 43,20 m pensó que tenían razón los pitagóricos al buscar en los números la belleza de las cosas.