Matta: Año 44 (1942)

pintores surrealistas

Matta

n. 1911 en Santiago de Chile, f. 2002 en Civitavecchia

Matta (Roberto Sebastián Antonio Matta Echaurren), que había trabajado en el taller del arquitecto Le Corbusier en París, se encontró con André Bretón y su grupo en una fase relativamente tardía de la historia del surrealismo parisino. «Me encontré con ellos, de los que no sabía nada y por los que no tenía el menor interés. Pero vieron mis dibujos y me dijeron: «eres un surrealista».»

Con estas palabras se refirió Matta en una entrevista a su primer encuentro con un grupo de artistas que no sólo influyó decisivamente en su evolución hacia la pintura, sino que además le ayudó a articular los problemas intelectuales que le creaba su insatisfactoria aproximación a la arquitectura. «Por tanto la cuestión es: ¿cómo podemos conocer mejor el tipo de casa más apropiado para el cliente? En pocas palabras: ¿para quién construyo el edificio? […] En lugar de dibujar casas, yo dibujaba la de cada uno en concreto. Puede usted llamarlo psicología.

Yo quena saber cómo funcionaba el entendimiento humano. Así, empecé a pintar sin ser pintor. Jamás he estado en una academia. Ahora bien, ¿cómo representar las funciones psicológicas? Califiqué mis primeros cuadro de «morphologie psychologique» (morfología psicológica): morfología de la nostalgia, morfología del miedo, morfología del dolor […] así son las cosas; en este caso nos faltan palabras…»

La obra pictórica de Matta se caracteriza por representar al hombre en el espacio. Las figuras de este artista, que parecen desprovistas de su envoltura exterior y cuyos nervios y emociones se muestran al descubierto, se encuentran en un espacio que no ofrece apoyo ni protección y que nada tiene que ver con lo que llamamos casa, habitación o edificio. En un texto escrito para Societé anonyme (Sociedad anónima), Marcel Duchamp dijo en 1946: «La primera y muy importante contribución de Matta a la pintura surrealista fue su descubrimiento de ámbitos espaciales que hasta entonces no se habían explorado en el dominio del arte. Matta siguió a los tísicos modernos en su búsqueda de este espacio nuevo que, aunque representado en el lienzo, no podía contundirse con otra ilusión tridimensional».

Tampoco Año 44 (L’année 44), obra de 1942, representa el espacio, sino que permite percibirlo. Transmite el sentimiento de un hombre rodeado por un espacio, que aquí se convierte en el eco de sus emociones. Para provocar tal impresión, Matta combinó diversos efectos pictóricos: estructuras claras y construidas con dibujos dispuestas sobre fondos cambiantes en rojo y negro. Las zonas cromáticas desvaídas alternan con detalles precisos de elementos evocadores de fragmentos anatómicos que parecen reaccionar ante el espacio y dejarse marcar por él.

Los dibujos más concretos de Matta reflejan asimismo una actitud de absoluta entrega e indefensión. En la lámina Los delitos, entre estudios de movimiento, dinamismo y forma, aparecen parejas que recorren diversas escenas como si de una tira cómica se tratase. Se ven implicadas en situaciones de inspiración sexual, sádica o pornográfica en las que son víctimas más que verdaderos actores.

La pintura es un arte a caballo entre la arquitectura y los sueños.

Matta

Año 44
Oleo sobre lienzo, 97 x 127 cm.
Berlín, Neue Nationalgalerie.

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