Eurípides

¿Hay correspondencia entre el teatro de Sófocles y el de Eurípides? Rivales en los concursos dramáticos, más o menos coetáneos (Eurípides nació en Salamina en el 480 a. J.C. y murió el 406) éstos dos autores fueron, sin embargo, profundamente distintos.

La tradición atribuye a Eurípides unas noventa obras, pero actualmente sólo se conocen diecisiete tragedias y un drama satírico: El Cíclope.

En conjunto, de su teatro puede sacarse la conclusión de que de los tres trágicos, él es el más realista, lo que significa el más fiel al tipo de vida que se llevaba en su tiempo. Pero ésto, en cierto sentido, también supone su limitación.

El realismo de que se sirve nace de la observación directa de las costumbres, tal como habían ido modificándose paulatinamente en la polis griega, que ya no era la de antes.

El escepticismo de Eurípides se debe, por lo tanto, a que él ya no ve compaginar los grandes ideales de la civilización griega, comprendida en ella la convicción religiosa, con la vida cotidiana.

La sociedad en la cual se encuentra y en la cual tiene que actuar se adentra en una crisis que la llevará a la ruina. Era una sociedad más «elástica» que aquella en la que Esquilo había vivido. Una sociedad menos convencida de cuanto hacía, y en cierto modo cansada.

¿Qué influencia tuvo esta toma de posición en la técnica teatral? Los actores que ahora tomaban parte en la acción eran tres, más un cuarto en algunos casos, que no hablaba.

El coro había perdido la posibilidad de intervenir con sus propias palabras en la acción dramática y de las cincuenta personas que lo formaban en un principio, quedaban solamente una docena. Los recursos escénicos, por el contrario, se había multiplicado.

Pero las novedades no eran solamente técnicas. En efecto, los personajes de Eurípides están menos idealizados (en esto estriba su realismo), están más cerca del nivel medio de la gente.

Su crítica de la religión y las instituciones (con sus indefectibles reflejos políticos) es menos apasionada que la de Sófocles, menos escabrosa de lo que había sido la de Esquilo. Resumiendo, a veces da la impresión de criticar cosas en las cuales ya no cree en absoluto.

Esto no significa, como se comprende, que su mundo dramático sea despreciable, sino todo lo contrario. Sólo que ya no tiene aquella grandeza, aquel planteamiento primitivo, algunas veces salvaje, feroz.