Historia del Arte

Los prerrafaelistas (I)

Mientras tanto, el promotor del grupo prerrafaelista había entrado en contacto con dos jóvenes, W. Morris y Burne-Jones, que fueron sus entusiastas discípulos. A su amistad se debió el que participara en la decoración de la Oxford Union (en 1857-1858) y el interés que demostró por el arte decorativo.

Un nuevo período de su carrera de pintor inicióse en 1863, con el tríptico, lleno de lirismo, Paolo y Francesca. Otras obras características de esta última época suya son su pintura Beata Beatrix (1865), evocación de su difunta esposa a modo de la Beatriz dantesca, Monna Vanna (1866) y su Dante’s Dream, que es quizá su pintura más importante y que hoy se halla en el Museo de Liverpool.

Aunque el arte de George Frederic Watts (1817-1904) -además de pintor, escultor- se diferencia por su intención del que cultivaron los auténticos pre-rrafaelistas, más jóvenes que él, la elegante sobriedad de su estilo alegórico le acerca bastante a las características de la pintura de aquel joven grupo, con el que no dejó de estar en relación.

Por otra parte, desde que se hubo constituido la Brotherhood, se evidenciaron ciertas diferencias estilísticas entre sus componentes. En algunos aspectos son bastante acentuadas. Por ejemplo, Muíais mostró siempre una tendencia al naturalismo en los detalles. En 1850 había expuesto el cuadro Cristo en la Casa de sus Padres, obra concebida con rebuscada sencillez evangélica. Su Ofelia (1852) le encumbró definitivamente.

Este joven pintor frecuentó mucho el hogar de los Ruskin, y en 1855, tras un viaje efectuado con Ruskin y su mujer a Escocia, ella exigió la anulación del matrimonio (que le fue concedida), y casó con Muíais.

Más tarde, Muíais abandonaría por completo el estilo de su época prerrafaelista, y acabaría, en sus últimos años, presidiendo la Royal Academy.

Carrera también curiosa fue la de Holman Hunt. Tras sus primeros cuadros sobre temas literarios, obtuvo un éxito clamoroso, en 1854, con su obra, tan conocida, La Luz del Mundo. Representa al Redentor que, coronado de espinas y con una linterna en la mano, llama a la puerta cerrada del alma humana. El autor regaló esta obra de simbolismo religioso al Keble College, de Oxford, y, en 1904, la reprodujo por estar disconforme con el modo como allí se exhibía y regaló la réplica entonces por él realizada a la catedral de San Pablo.

El mismo año y mes de su triunfo, en 1854, partía Hunt para Siria y Palestina. Por lo visto acariciaba ya desde hacía años la ilusión de reproducir en sus lienzos los parajes donde los hechos evangélicos habían transcurrido. El primer cuadro que envió desde los Santos Lugares fue La cabra huida. Representa una cabrita solitaria junto a las aguas del mar Muerto, mientras, a lo lejos, un ocaso esplendoroso tiñe de púrpura los montes de Edom.

Se exhibió en la exposición celebrada en 1856 por la Royal Academy. En 1860 expuso otro lienzo muy celebrado, un Hallazgo de Jesús en el Templo. Había demorado su exhibición el hecho de que su autor hubiese sido momentáneamente apartado de la comunidad de los fieles, por haber empleado para representar a sus personajes, exclusivamente modelos pertenecientes a la raza hebrea. En 1873 regresó Hunt a Inglaterra, para volver a Palestina dos años después.

Desde su traslado a Tierra Santa, puede decirse que dejó de interesarse por la evolución experimentada por la pintura. Volvió definitivamente a su país ya viejo, y en 1905 publicó una History of the Pre-Raphaelitism, que contiene datos muy valiosos.

Sir Edward Burne-Jones (1833-1898), agraciado con el título de baronet en 1894, pertenece a la misma generación de W. Morris, con quien coincidió en el Exeter College de Oxford. Ambos fueron, como se ha anotado antes, discípulos directos de Rossetti durante unos años. Sus conocimientos de la pintura italiana y de los grabados de Durero le capacitaron en seguida para la dirección que se propuso dar a sus obras artísticas.

En 1859 estuvo una larga temporada en Italia, y hasta entonces se había dedicado casi de un modo exclusivo a la acuarela. Su potencia en la caracterización y en el desarrollo decorativo fue siempre su principal característica. Hacia 1878 empezó a producir lienzos pintados al óleo, sobre asuntos inspirados en el legendario ciclo arturiano o sacados de las antiguas tradiciones célticas. El Rey Cofetúa y la Mendiga (Cophetua and the Beggar Maid), de 1886, es su pintura más divulgada.

romanricismo

Beata Beatrix, de Dante Gabriel Rossetti (Tate Britain, Londres). En el rostro de la retratada se entremezclan los rasgos de la esposa del pintor, la fascinante Elizabeth Siddal, y de la mujer de su amigo William Morris, Jane, de la que estuvo perdidamente enamorado. La temática de la mujer suicida fue muy reproducido por los pintores del momento, como hiciera también John Everett Millais representando el bellísimo cadáver flotante de Ofelia. En el caso de la Beatrix de este cuadro, un pájaro con un nimbo de luz sobre su cabeza y una adormidera en el pico viene hasta la mujer como mensajero de la muerte.

Volver a Arte Romántico