Historia del Arte

Meret Oppenheim: Juego de desayuno de piel (1936)

pintores surrealistas

Meret Oppenheim

n. 1913 en Berlín, f. 1985 en Basilea

Meret Oppenheim tenía dieciocho años cuando marchó a París en 1932 para ser artista. Por su amistad con Hans Arp y Alberto Giacometti entró en contacto poco después con los surrealistas del círculo de André Bretón, quienes la invitaron a tomar parte en sus exposiciones colectivas.

Así, y también a raíz de su breve relación amorosa con Max Ernst en 1934, se vio integrada en el grupo de poetas, pensadores y artistas que mantenían en su arte posiciones próximas al surrealismo. Es indudable su adscripción al grupo hasta 1935; después, a partir de la creación de la obra que representa la verdadera vinculación de Oppenheim con el surrealismo, sus relaciones con el grupo fueron menos estrechas. Juego de desayuno de piel (Déjeuner en fourrure), presente en 1936 en la «Exposición surrealista de objetos» junto a otras obras suyas, encontró un eco muy positivo entre los miembros del movimiento. El título, que hace referencia a la taza y a la cuchara envueltas en piel, es de André Bretón y parodia el famoso cuadro de Manet Desayuno en la hierba. Oppenheim había nombrado a sus objetos simplemente Taza, platillo y cuchara forrados de piel.

La alta valoración que Juego de desayuno de piel alcanzó entre los surrealistas se debió probablemente, entre otras cosas, a que con su objeto, Oppenheim consiguió traducir en arte las concepciones teóricas de los surrealistas.

En su ensayo Crise de l’objet (Crisis del objeto), publicado poco después de la exposición de objetos de la galería Ratton, André Bretón resumió el subversivo cambio de funcionalidad de los objetos de uso y su transformación en enigmas, que él proponía, hablando de «acosar el animal rabioso del uso». La idea de un extrañamiento de los objetos y de su consiguiente distanciamiento de la realidad se realiza en Juego de desayuno de piel de una manera tal que provoca el efecto absurdo y de sorpresa buscado por los surrealistas.

Como lo hizo con el título, en sus diversas referencias a la génesis de Juego de desayuno de piel, Oppenheim pretendió supuestamente banalizar la obra y, por tanto, debilitarla respecto de sus efectos misteriosos y al mismo tiempo populares. La artista situaba las raíces de su obra en una conversación con Picasso, a quien conoció casualmente en un café, muy importante este último como lugar del encuentro al que se refiere directamente Juego de desayuno de piel. En efecto, para los surrealistas el café no sólo significaba convivencia social y continuación de la tradición bohemia, sino también la manera ideal de «conjurarse» y de trabajar colectivamente.

En la exposición, también célebre, «Arte fantástico, Dada, Surrealismo», organizada en el invierno de 1936/1937 en el Museum of Modern Art de Nueva York, Juego de desayuno de piel tuvo, tal vez, una repercusión mayor que en la anterior «Exposición surrealista de objetos» de París.

Alfred H. Barr, que organizó la muestra de Nueva York en colaboración con los surrealistas y que al término de la misma adquirió la obra por encargo del Museum of Modern Art, escribió sobre ella: «Pocas obras de arte han estimulado tanto en los últimos años la fantasía del pueblo como el objeto surrealista de Meret Oppenheim, la taza envuelta en piel, el platillo y la cuchara. Como la famosa metáfora de Lautréamont, el encuentro de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección, y los relojes blandos de Dalí, la taza envuelta en piel hace real de una manera concreta la inverosimilitud más extravagante. La tensión y excitación que produjo este objeto en decenas de miles de norteamericanos se tradujeron en ataques de rabia, carcajadas, hastío y éxtasis».

La libertad no se concede, uno tiene que tomársela.

Meret Oppenheim

escultura surrealista

Juego de desayuno de piel
Taza, platillo y cuchara recubiertos de piel, altura 7 cm.
Nueva York, TheMuseum of Modern Art.

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