Historia del Arte

Significado de la obra arquitectónica

La obra de arquitectura apela a nuestros sentidos, pero también a nuestra inteligencia. Es percibida como objeto físico, en cuanto marco de nuestros movimientos, y como objeto cultural, conectado con el conocimiento de las razones históricas que lo hicieron posible.

El disfrute intelectual de la obra requiere un grado de información determinado sobre la época en que fue construida. La columna dórica que sobrevive a la acción de la naturaleza en la isla de Sicilia, ya sin soportar el peso de un entablamento desaparecido, ofrece el valor estético de la ruina: el pensamiento sobre el paso de los años, sobre la asimilación por lo natural de la obra del hombre, la nostalgia de todo lo perdido.

Sin embargo, si reconstruimos mentalmente su pasado, hablará de precisión, de una cultura austera que supo ser madura y mesurada, la cultura propia de los antiguos griegos. Ambas visiones, la que ofrece el presente y la supuesta en el pasado, se superponen a la pura percepción física de ese objeto vertical cuya silueta se recorta contra un cielo azul, intensamente sombreada por las estrías que aún la surcan.

La visión compleja es más rica que aquella que sólo atiende a razones históricas, o a la que sólo atiende a razones plásticas.

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