La antigüedad clásica, un legado olvidado

Durante la Edad Media la ignorancia respecto a la antigüedad clásica era prácticamente total, no sólo en lo referente al arte y la poesía, sino también a los conocimientos científicos; Aristóteles, hasta la mitad del siglo XIII, fue sólo conocido a través de sus comentadores árabes; Platón corría en extractos y el texto completo de sus diálogos no se conoció hasta el siglo XV. En cuanto a las artes plásticas, la confusión era mayor, pues no había medio de entenderlas o imitarlas.
Al descubrir las estatuas y construcciones antiguas, la Iglesia manifestaba a veces algún recelo, porque eran templos e imágenes de los antiguos dioses identificados con los demonios. Sólo algunos de los personajes olímpicos eran espíritus benévolos, que los monjes de la Edad Media continuaban representando en sus manuscritos como las imágenes de los planetas, o del Sol y la Luna. Otros eran, sin error posible, engendros diabólicos.
La Iglesia presentía el gran enemigo que se escondía en estas figuras y en los mármoles maravillosos que las excavaciones descubrían. Las estatuas, algunas veces, eran sacrificadas para apartar el maleficio o la peste, y los mármoles de los relieves, no pudiéndose apreciar su belleza, se utilizaban para nuevas obras.
Tal es, por ejemplo, el caso de los relieves de la catedral de Orvieto, que fueron esculpidos al dorso de otros antiguos, tapiados ahora por el muro en que están empotrados.

gótico

Detalle del Juicio final de la catedral de Orvieto. Estas espléndidas esculturas están situadas en la parte occidental de la catedral, en la fachada comenzada por Lorenzo Maitani.

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