Hacia una moderna estética de la arquitectura (II)

En Holanda, Berlage (1856-1934) mostraba la misma antipatía que Loos por la decoración y construía en Amsterdam la Bolsa (1897-1903) que, sin ir tan lejos como Loos en la desnudez, mostraba sin embargo un insólito purismo.

Además, rehabilitaba un material que, posteriormente, será bastante empleado en la arquitectura moderna: el ladrillo. Simple, rigurosa y honrada, la arquitectura de Berlage quedará como un modelo de la arquitectura holandesa, lo cual contribuirá al alto nivel arquitectónico de este país. Berlage construirá también el Museo Municipal de La Haya, en 1935, y, al igual que Van de Velde y Behrens, será un renovador del diseño industrial.

En Alemania, la primera personalidad importante de la revolución arquitectónica es Peter Behrens (1868-1940). Sin duda, es también el primer arquitecto que se preocupó por dar belleza a la fábrica. Sus obras macizas, monumentales, expresan la idea de fuerza de las máquinas, pero también poseen el rigor clásico de ciertas obras de la Escuela de Chicago.

Consejero artístico de una firma industrial, Behrens fue encargado de dar forma artística tanto a las máquinas como a los embalajes, los catálogos, los carteles, los prospectos, los talleres y a todos los productos de aquella fábrica. Con Behrens, la sociedad industrial concedía por primera vez a un arquitecto un puesto tan eminente como a un ingeniero.

Gropius, que fue jefe del estudio de Peter Behrens de 1907 a 1910, recogerá buena parte de las ideas de este último y las desarrollará posteriormente en la Bauhaus. Añadamos que también Mies van der Rohe y Le Corbusier serán colaboradores de Behrens y se aprovecharán de su experiencia.

En la misma época, la vanguardia francesa no se dedicaba a la arquitectura metálica, sino al hormigón armado. Anatole de Baudot (1834-1915), discípulo de Labrouste y de Viollet-le-Duc, fue durante veinticinco años un teórico del funcionalismo, con sus cursos en el Musée des Monuments Français. También tuvo a la Academia en contra y estuvo desempleado, hasta que, ya sexagenario, recibió el encargo de la iglesia de San Juan de Montmartre.

A pesar de la hostilidad y los fastidios de la administración, que temía que se hundieran aquellas bóvedas tan finas de la iglesia, A. de Boudot construyó su templo con cemento armado. Era la primera vez que este material «vulgar» fue utilizado en un edificio «noble». Por ello, y a pesar de que la iglesia de San Juan de Montmartre esté construida con reminiscencias góticas, se produjo un gran escándalo. Escándalo que aumentará con Auguste Perret, puesto que éste se convirtió en auténtico apóstol del hormigón armado.

Auguste Perret (1874-1954) dirá del garaje que construyó en 1906, en la calle de Ponthieu, que era «la primera tentativa de hormigón estético en el mundo». Porque fue la primera vez que el hormigón quedaba a la vista en toda la superficie del edificio, para subrayar así la verdad del material. En 1910-1913, en el Théátre des Champs-Elysées, hará pasar unos pilares de hormigón a través de todas las plantas, y estas columnas sin capiteles semejarán algo inverosímil en un teatro lujoso. En sus iglesias de Raincy y de Montmagny, también dejará el hormigón en bruto.

Magnífica iglesia esta de Raincy, inundada de luz a través de los ventanales, con delgadas columnas de hormigón, de la que se ha afirmado que era «la Sainte Chapelle del hormigón armado».
Perret construirá mucho en Francia: Musée des Travaux Publics y Palais du Mobilier National, en París; reconstrucción de Le Havre, en 1947.

Por desgracia, en Perret se irá acentuando progresivamente una especie de retorno a lo antiguo, y este academicismo moderno no dejará de influir negativamente en la arquitectura francesa, anulando el formidable impulso que había intentado darle Le Corbusier.

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Garage de la calle Ponthieu de París, de Auguste Perret. Encuadrado entre los arquitectos del «protorracionalismo», Perret se preocupó por la calidad de la construcción y a él se deben a la introducción en la concepción arquitectónica de la técnica del hormigón armado y a la adecuación del diseño a la estructura de este material. En este sentido, Auguste Perret es uno de los primeros en incorporar la plasticidad del hormigón para conseguir tanto elementos lineales como pórticos rígidos y lograr el máximo aprovechamiento de los espacios internos.

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